El reto de emprender siendo joven

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¿Es posible emprender siendo joven?

Perdí la cuenta de las veces que he fallado… ¡Terriblemente!

¡Ay! Fueron muchas.

Bueno, empecemos…

Cuando inicié la universidad, comencé uno de mis primeros proyectos: edición de audio y vídeo. A pesar de ser una principiante me dio muy buen resultado hasta 5° ciclo, pero falló una vez que dejé de actualizar nuevos ritmos.

Después me invitaron a crear una comunidad en línea para mi facultad, pero fracasó a solo 2 meses de haber iniciado por la falta de tiempo para redactar material nuevo. A mediados del 9° ciclo de mi carrera, me involucré activamente en los talleres de mi universidad, haciendo de su promoción una gran oportunidad de negocio. Pero fracasó porque siempre ponía de excusa mis deberes y mi “ajetreada” agenda académica. Traté de hacer realidad unos proyectos de mi carrera que al final se quedaron en bocetos.

Una mañana, antes ir a la universidad a rendir mi último examen del 9° ciclo, encendí mi computadora para recordar algunas notas y me topé en Youtube con un titulo muy atractivo: el secreto del éxito. Al minuto después de reproducir el vídeo, escuché una frase: “No tienes control de lo que hacen otros, sólo puedes controlar lo que estás haciendo con tu vida”. Esta frase de Will Smith en los Golden Globes 2010, hizo muy inspirador mi camino a la universidad. Ese día encontré el común denominador de todos mis intentos fallidos: la falta de constancia.

Es típico escuchar que para emprender necesitas experiencia. Al oírlo, nuestra mente idea 2 caminos; arriesgarse o renunciar. Es allí donde inicia la concatenación de posibles situaciones para ambas opciones. Si me arriesgo a emprender puedo ganar o perder. Si gano, genial. Pero si pierdo no tengo más oportunidades ¿Por qué? Porque soy joven, no tengo dinero y aún dependo de mi familia. Es ahí donde la segunda opción, el rendirse, toma dominio y pronto esos proyectos que empezaron en papel se quedan solo allí, en el papel. Al ver esta situación tan común, donde el miedo opaca la inspiración y la superación personal, es indispensable recordar que para hacer las cosas no necesitas motivación, necesitas disciplina. Esa disciplina puede hacer que tus miedos queden atrás, empieces a canalizar energías y te encamines  a tener el éxito que tanto anheles y así poder al fin reducir el número de “intentos fallidos”.

Apenas tengo 22 años y he fallado muchas veces

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Muchos podrán decir que he mal gastado el tiempo con tantos errores, pero yo digo que he ganado bastante de mis tropiezos: he aprendido, he madurado en varios aspectos, he enfrentado algunos temores y aún con las críticas, he salido adelante. Así es como estas experiencias me han dejado una de las lecciones más valiosas hasta ahora: que he podido probar nuevas cosas sin salir afectada.

Nosotros, los jóvenes, tenemos la ventaja de emprender algo sin afectar olímpicamente la dirección de nuestras vidas. De hecho, creo que la única forma de lograr el éxito es a través del aprendizaje de nuestros errores y de las experiencias que estaremos forjando en nuestro camino. Es por eso que en esta etapa tenemos la ventaja de hacer lo que “anhelamos” sin que el tiempo de vida nos limite.

Vivir experiencias reales siendo jóvenes

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“No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, sólo puedes conectarlos viendo hacia atrás. Así que tienes que confiar que de alguna manera se conectarán en un futuro”. – Steve Jobs

Es en estos momentos cuando me doy cuenta que cada intento fallido me ha servido para llegar a ser lo que hoy en día orgullosamente soy; y la verdad  no me arrepiento de haber fracasado en la mayoría de ellas. Es por ello que te aconsejaremos algunas acciones que deberías aprovechar a esta edad, donde no vamos a afectar por completo el rumbo del mundo, pero si vamos a mejorar el camino de nuestras propias vidas.

Descubre lo que te motiva.

La mejor manera de hacer las cosas, es encontrar eso que te mueve: tus pasiones Es la forma real de saber qué te interesa en la vida. Para eso tienes que probar las cosas. Lo que sea. Ve a la batalla, sufre, aprende de los errores y descubre qué zona del pelotón es la que más te gusta, para enfocar todo tu tiempo en eso.

Impulsa tu creatividad.

La creatividad nace de una constante generación de ideas y una de las formas más fáciles de obtener resultados es mantenerte comprometido con tu proyecto.

Encuentra la necesidad a combatir.

Con tu idea, no tienes que cambiar el mundo literalmente, simplemente piensa en un problema muy común alrededor o en tu sociedad. En el momento que digas: “esto se puede hacer mejor”, empieza por ahí y solucionalo. Aprenderás un montón y quizá se vuelva en tu proyecto de vida.

Trabaja en un negocio desde casa.

O en un startup. Haciendo las cosas te darás cuenta si estás apto para el trabajo pesado y uno que te permanezca en un sólo lugar.

Aprende la habilidad de vender.

El vender es un “prejuicio arraigado” en nuestra sociedad , lo cuál nos hace ver como personas usureras si estamos vendiendo algo dentro de nuestros proyectos. No tiene que ser así, porque de alguna forma todos tenemos que ser sostenibles, aún cuando escribes un blog gratuito u ofrezcas cosas gratis. Por eso, es muy importante aprender a vender desde ahora, ya que es la base de cualquier negocio y del mundo capitalista donde vivimos.

Viaja.

La responsabilidad y la inteligencia van de la mano en este consejo. Tiende a buscar ir al extranjero mediante un intercambio con el objetivo de conocer el mecanismo de trabajo en proyectos mientras aprendes a salir de tu zona de confort. De paso vas formando tu cartera de contacto que más adelante posiblemente te servirá de mucho.

Aprende a manejar tu presupuesto.

Esto te enseñara a valorar más tu economía. El ahorrar y usar tus ingresos inteligentemente será vital para saber manejar las cuentas desde temprano.

Arriésgate a invertir en nuevas ideas.

La mayoría de jóvenes no tenemos que sostener a alguien más. Así que no tenemos problema en arriesgarnos un poco más económicamente. Además hay que aceptarlo, en muchos de los casos tenemos el respaldo de nuestros padres si las cosas no salen bien.Para hacer de esto nuestro última opción,  es necesario tener bien en claro el sentido de invertir responsablemente.

Sé freelance.

Te permite tener mayor libertad sin necesidad de manejar grandes equipos ni grandes inversiones. El objetivo es buscar como promocionar públicamente un servicio o producto y hacerlo viral.

Abre un blog.

Si quieres crear una audiencia para tu proyecto sin necesidad de gastar mucho dinero, el crear un blog o una red social exclusiva para tu star up es el inicio. El generar material virtual por redes sociales puede ser muy beneficioso para la promoción de nuestro proyecto.

Sé constante. 

“Debería levantarme temprano”, “debería leer más para estar al tanto de las tendencias”, “debería hacer ejercicio con regularidad”, etc. Detrás de cada uno de los “debería” hay consecuencias negativas muy claras: llegar a nuestros objetivos, sentirnos mejor, ser más competitivos, entre otras cosas. Jamás llegará lejos si no haces las cosas. Recuerda que el secreto del éxito no es la suerte, es la constancia.

Participa en una organización.

Por lo menos una vez. Te ayuda mucho a conocer el mecanismo de trabajo en los diferentes rubros que una organización posee. En mi experiencia con AIESEC,  he logrado conocer muchos jóvenes que generan impacto como si fueran empresarios. El dinamismo, la motivación, el manejo organizacional y los resultados óptimos me hacen conocer en modo real el ámbito empresarial.

Al estar en una organización te permite tener experiencias emprendiendo; aprender a manejar presupuestos, convocar personas, hacer campañas de publicidad, recaudar fondos, gestionar contratos y convenios con varias fundaciones y logrando impactar en la vida de muchos.

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“Todo lo que anhelas y sueñas está detrás de tus miedos”

El lograr cumplir nuestras metas y alcanzar al fin nuestros objetivos depende de cada uno. Somos jóvenes con ilusiones de hacer algo más y eso esta bien. Las personas grandes podrán pensar que aún nos falta experiencia y naturalmente da frustración escucharlo ya que tiene algo de verdad, pero tenemos la suficiente fuerza, voluntad, ahínco y vigor para concretar lo que empezamos, combatir todos nuestros enemigos, encontrar lo que nos interesa,  viajar por el mundo, forjar nuestra vida independiente y crear nuevas experiencias.

Y nos volvemos a preguntar ¿Es posible emprender siendo joven?

No será fácil, pero, sin duda, valdrá la pena.

¡Emprendamos ahora!

Innovar para ayudar: PUCP lanza iniciativa que busca propuestas de soluciones ante los desastres naturales en el país

Con el objetivo de impulsar una cultura de innovación capaz de aplicarse en favor de las necesidades actuales del país, la Pontificia Universidad Católica del Perú, con apoyo del Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor (CIDE-PUCP) lanzan hoy jueves 30 de marzo “Innovar para ayudar”. 

“Innovar para ayudar” es una iniciativa que tiene como objetivo idear, desarrollar y proponer soluciones que mitiguen las consecuencias de los fenómenos naturales ocurridos en las últimas semanas en el país, a través del conocimiento y la tecnología.

Para lograrlo, la PUCP pone al servicio de la sociedad su laboratorio de innovación: Piscina Lab, así como el ecosistema de innovación que ha formado a lo largo de los años.

La forma de trabajo de “Innovar para ayudar” se divide en 4 etapas:

1) Enfoque del problema, referido al análisis de los hechos acontecidos en las últimas semanas.

2) Desarrollo de soluciones, espacio donde se generan las propuestas.

3) Implementación de prototipos, dirigido a construir las soluciones e invitar a empresas a implementarlas.

4) Sostenibilidad del modelo, donde se mide el impacto en el tiempo.

Ahora que estamos en la primera etapa convocando a los voluntarios, el ingeniero Julio Vela, director del Centro de Innovación y Desarrollo Emprendedor de la PUCP y vocero de esta iniciativa, comentó: “este es el primer espacio abierto de colaboración que se ha creado para desarrollar soluciones factibles. Desde la academia, debemos tomar acción, construyendo propuestas sólidas que puedan ejecutarse en el corto, mediano y largo plazo, y no solo se queden en buenas ideas, sino llevarlas a cabo con la colaboración de diversos actores, especialmente los ciudadanos en general”.

“Innovar para ayudar” cuenta con el apoyo de profesionales especializados en diversas materias, así como con el respaldo de una universidad con 100 años de existencia y de su Centro de Innovación que cuenta con más de 20 años de experiencia en desarrollo de emprendimientos.

Es importante indicar que esta iniciativa está abierta al público en general, a todas las personas que deseen participar como voluntarios, y aportar desde su perspectiva y experiencia a la creación de una estrategia que mitigue los efectos de los desastres naturales.

“Esta es la oportunidad para que todos los peruanos nos pongamos de pie para ayudar y colaborar con una estrategia colectiva que nos permita estar mejor preparados frente a futuros incidentes, a nivel nacional. Por ello, invito a todos a que se inscriban de manera gratuita en Innovar para Ayudar, nuestro país lo agradecerá”, añadió Vela.

Para mayor información e inscripciones solo se tiene que ingresar al landing page de “Innovar para ayudar”: www.pucp.edu.pe/yRo9eF y completar un breve formulario.

Siria: indiferencia y devastación

La historia en muchos casos parece repetirse de manera fría e inevitable, lo más sorprendente en el ultimo bombardeo sucedido en Siria no es la brutalidad con la que se llevó a cabo, sino la indiferencia con la que las organizaciones internacionales y distintos países del mundo observan esto. Tal y como sucedió en Ruanda, lo acontecido en Siria parece amenazar con convertirse en el genocidio más brutal y sanguinario del presente siglo.

No obstante esto no es algo nuevo, ciertamente lo ocurrido en Siria pudo haberse evitado y el  último ataque químico, que dejó 83 muertos, donde 25 eran niños,  también.

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Los niños son los primeros afectados en el conflicto.

Lo cierto es que este conflicto lleva en vigencia más de seis años, donde más de 13 millones de ciudadanos han sido obligados a desplazarse y vivir como refugiados, cruzando el Mar Mediterráneo y  arriesgándose a perder  a muchos seres queridos en este lamentable éxodo.  Del mismo modo, más del 80% de la población siria vive actualmente en la pobreza,  muchos de los niños no conocen más que el conflicto y aproximadamente casi dos millones están sin escolarizar. Por último  al tratar de cruzar la frontera de Turquía, son varios los sirios victimas de la trata de blancas como también de los traficantes de órganos.

Personas que como nosotros solían tener una vida ordinaria, que lidiaban con sus obligaciones del día a día,  hoy no conocen  más que caos, muerte y la violencia.

Siria, país con un patrimonio cultural invaluable  se encuentra sometido a una destrucción sin limites. despojado de su cultura, infraestructura y vida urbana. Existen monumentos que no se volverán a ver, así como vidas que no podrán recuperarse, personas que no volverán a ser las mismas y una nación que lucha con desesperación por sobrevivir a esta forzada extinción.

El ultimo ataque en Siria dejo al menos un saldo de 85 muertos

Convirtiéndose en una muestra insólita de como  intereses, indiferencia y  total desinformación, pueden transformarse en genocidio. Donde  varias naciones y organizaciones  involucradas e interesadas en el conflicto, como la Liga Árabe, Rusia, Estados Unidos, la OTAN, la ONU, Irán entre otros,  han decidido dejar a Siria a merced de esta escalofriante agonía.

Aún estamos a tiempo de reaccionar, podemos evitar que Siria, se convierta en otro vergonzoso capitulo de nuestra historia, donde olvidamos que con todo el avance tecnológico y  el alcance las redes sociales perdura nuestro egoísmo y banalidad,  que este no sea otro holocausto judío,  apartheid, Bosnia, Chechenia, Ruanda,  Donde miles de personas murieron ante la indiferencia del mundo.

La destrucción en Siria ha dejado a miles sin hogar.

La destrucción en Siria ha dejado a miles sin hogar.

Informémonos sobre el tema, sin prejuicios ni con falsas fuentes, generemos espacios de diálogo y busquemos concientizar al mundo. Pese a la cultura tan distinta no estamos siendo tolerantes si dejamos que una nación perezca por nuestros prejuicios.  No todos los musulmanes son terroristas, pero definitivamente todos aquellos que los juzgan de antemano y celebran su sufrimiento dejan de ser un poco más humanos.

Lo sucedido en Siria no tiene filtros en facebook, como tampoco la indignación del mundo, porqué no obedece a lo políticamente correcto, porqué no se apega a lo que es digno de sensibilidad. Olvidamos que pese a la distancia y las rencillas que pueda o no tener EE.UU. con estas naciones no dejan de ser personas desesperadas, que sufren, que luchan cada día por sus seres queridos, que cruzan fronteras, que rezan con desesperación para que esto acabe y que aún tienen esperanzas.

Seamos un agente de cambio, no permanezcamos indiferentes. Siria nos necesita.

Carta a una Voluntaria Global

GRACIAS…

Fue lo último que pude decirte aquel día que nos despedimos.

Una palabra que tiene quizá mucho más significado para mi que para ti.

El cambio inicia por las generaciones activas, dispuestas a brindar su tiempo por la sostenibilidad futura.

Voluntarios Globales – AIESEC

El primer día que llegaste a trabajar con nosotras, fue muy significativo. Aun recuerdo que nos mantuvimos tímidas y sumisas, que no sabíamos quién eras y por qué estabas con nosotras, principalmente porque quienes estábamos ahí éramos desafortunadas en muchos aspectos.

Desafortunadas porque habíamos sido violentadas, maltratadas, golpeadas, quemadas y hasta humilladas. Muchas huimos de casa, habíamos vivido el sinsabor de las calles, la indiferencia de las personas, miradas de desprecio y muchas otras actitudes.

Muchas veces, para huir de nuestra tristeza e ira, pasó por nuestra mente el suicidio, el dejar una vida que quizá no nos pertenecía.  Vivir la inclemencia del tiempo y soportar una vida callejera, sin abrigo, sin comida, sin saber que era un hogar.

Pero, ser rescatadas de esa realidad, no era suficiente. Que nos recibieran en una casa que se volvería nuestro primer hogar, no cambiaba nuestra realidad vivida; solo era el primer peldaño del cambio.

Conocí ahí a mis hermanas, con quienes compartí el sufrimiento ajeno por el que todas habíamos pasado. Y con quienes también, podíamos darnos la mano. Tener personas que se preocuparan por nosotras en nuestro primer hogar, no era suficiente para limpiar nuestra memoria.

Y cuando uno menos piensa que podremos tener un futuro mejor, realmente encontramos el camino para ese futuro.

Fue entonces que llegaste; pero, lo primero que nos sorprendió fue tu sonrisa. Aquella que no comprendíamos, no sabíamos si era el rostro de lástima hacia nosotras o si realmente querías conectar a nosotras.

Sin embargo, a lo largo de las semanas, no te rendiste. Habíamos visto llegar muchas otras personas, que se doblegaban por nuestros actos y nuestra realidad; pero tu, seguiste, día a día. Eras distinta, afrontaste con cautela y sabiduría, queriendo comprender a cada una de nosotras, y tratando de comprender lo incomprensible.

Por supuesto, las primeras semanas te vimos sufrir, nosotras no dábamos el brazo a torcer. Ya habíamos pasado las falsas ayudas, y aun en nuestro primer hogar nos sentíamos inseguras. Y tu, te volcaste en tu más humilde representación, solo estar a nuestro lado y siempre intentando tener el contacto con nosotras.

Y cuando por fin alguna de nosotras decidió arriesgarse y preguntarte quién eras y qué hacías ahí, nos dimos con la sorpresa de que incluso tu no podías hablar; pero que estabas ahí por nosotras. Y que luchaste de otra distinta manera y con otras realidades a la que nosotras no nos enfrentábamos.

Nos dimos cuenta que éramos millones de veces más afortunadas y que estábamos listas para despegar. Listas para defender nuestro sentir, de hacer valer lo que teníamos, y de preocuparnos no solo por lo que ya no estaba; era tiempo de alzarnos y redescubrirnos, de saber que teníamos habilidades que nos hacían únicas pero al mismo tiempo nos complementábamos.

No sé si ese momento en que por fin decidimos conectar contigo era tarde. Pues, solo faltaba unas horas para completar tu estadía con nosotras. No fue, sino que con lo último que te pude decir, cuando tomaste tu maleta en tus hombros, y te despediste alegremente de cada una de nosotras con un gran abrazo que transmitía más que cualquier otra cosa que pudiéramos haber oído de ti, o de todas las cosas que hiciste por nosotras durante esas largas semanas; ese único GRACIAS que te dije, marcó en mi un nuevo inicio.

Ahora, donde sea que te encuentres, deseo mucho que sepas que estoy luchando. Sí, luchando, para que muchas otras personas que tuvieron el desafortunado pasado que hayan tenido no se dejen caer en el vacío, y sepan que una vez pase momentos terroríficos y que muchos lo viven día a día. Y que sí, SOY VOLUNTARIA, como tu, y que el mayor aprendizaje que me lleve de ti es el NO RENDIRME.

Gracias… siempre lo volveré a repetir, y lo hago con cada persona que me topo en esta nueva labor, y que por más pequeño que sea el momento siempre tendré toda mi disposición para que sean ellos quienes puedan tener un mejor inicio que el mío propio.

Soy VOLUNTARIA GLOBAL, y deseo mucho que tu leas mi carta.