La osadía de ser AIESECo

Mi vida antes de conocer a esta junta de locos era todo lo opuesto a lo que es ahora. Eran días difíciles porque me adaptaba a un gran cambio: vivir solo. Pasaba por un momento en el que quería hallarme como persona, y sentía que me faltaba algo, que no era suficiente con solo estudiar en la universidad. Pero un día, unos amigos me inscribieron para una sesión de dinámicas de un proceso de reclutamiento, y como no tenía nada que perder, asistí. Y así AIESEC apareció en mi camino, y nunca más quise irme.

Una vez un gran amigo me preguntó: “¿Conoces el Efecto Mariposa y la Teoría del Caos? Consiste en que una mariposa agitando sus alas, en el momento preciso y a la velocidad idónea, puede generar un huracán kilómetros después”. Entonces me cuestioné, ¿qué sería de mí ahora, si no hubiera asistido a esa dinámica? Probablemente estaría haciendo cualquier otra cosa menos redactar mi testimonio. Pues mis miedos solían ser más grandes que mis ganas. En definitiva, pudo ser diferente.

Verdaderamente comprendí que una decisión puede cambiar todo el rumbo de las cosas. Y desde entonces decidí volverme tan osado como sea posible, y entendí que AIESEC no puede ser solo algo que está de “paso” en el camino. Es mucho más que solo una experiencia de un par de semestres, porque AIESEC marca hitos. Hoy, esa osadía se traduce en mi compromiso y motivación de que sé que quiero esto. AIESEC es el espacio correcto para poder conocerse a uno mismo y redireccionar objetivos que aclaren un poco más qué es lo que uno quiere para sí en el futuro.

Le debo mucho a AIESEC, siempre lo he dicho. Y tengo mucho por devolverle también. Es por esto que aprovecho cada espacio de desarrollo de liderazgo que AIESEC me brinda porque quiero que la organización que me dio tanto, pueda verme en mi mejor versión. Y finalmente me pregunto: ¿qué es lo más bonito e importante que me ha dado AIESEC? Son las personas, esas que conocí y sigo conociendo. Esos hermanos de otros países, hermanos de diferentes ciudades del país, todos. Porque AIESEC se trata de las personas, sus convicciones y sus sueños, y esto es lo más valioso de esta locura que solo se vive una vez.

Adrián Orellana