Me comí un arbol y planté una estufa

Si buscamos en la real academia de la lengua española, aire significa fluido que forma la atmósfera de la Tierra, es vital para la vida de todo ser vivo, sin embargo, la sociedad no toma conciencia de lo cuán importante es para nosotros. Nos dedicamos a mejorar nuestra calidad de vida sin medir las consecuencias, sin detenernos un minuto a pensar “¿esto daña al medio ambiente o no?”, somos egoístas al pensar que tenemos el pleno derecho de destruir nuestro hogar. Es probable estés leyendo este artículo por el confuso encabezado, explicando el título se puede entender la referencia de “me comí un árbol”, o sea “lo talé” y “planté una estufa”, me refiero a la contaminación doméstica, sí, puedes contaminar desde casa.

La contaminación del medioambiente es producida por agentes químicos, físicos o biológicos que alteran las características de la atmósfera. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), algunas de las fuentes comunes de contaminación son dispositivos de combustión domésticos como cocinas, vehículos motorizados, realización de actividades industriales e incendios forestales.

Una atmósfera contaminada daña la salud pública. La OMS señala que 4.3 millones de muertes ocurren cada año por exposición a contaminación del aire dentro del hogar, mientras que 3.7 millones de muertes se debe a contaminación atmosférica en espacios exteriores. La contaminación del aire afecta de manera especial a menores de 5 años y adultos entre 50 y 75 años, y a personas en situación de pobreza, siendo un factor de riesgo para enfermedades como cardiopatía isquémica, cerebrovasculares y neumonía. Además de la salud, la contaminación del aire repercute en el clima, la biodiversidad y la seguridad alimentaria, ponemos en peligro nuestra propia existencia.

La OMS comparó la calidad del aire de casi 3 mil ciudades en 103 países. El estudio Global Urban Ambient Air Pollution Database asegura que 80 por ciento de las personas que viven en una zona urbana respiran aire demasiado contaminado, publicó una lista de las 10 ciudades más contaminadas de América Latina.

  1. Santa Gertrudes, Brasil (95 u/m3 de PM10)
  2. Lima, Perú ( 88 u/m3 de PM10)
  3. Monterrey, México (86 u/m3 de PM10)
  4. La Paz, Bolivia (82 u/m3 de PM10)
  5. Toluca, México ( 80 u/m3 de PM10)
  6. San Salvador, El Salvador (77 u/m3 de PM10)
  7. Rancagua y Coyhaique, ambas en Chile (75 u/m3 de PM10)
  8. Santo Domingo, Ecuador y Cubatao, Brasil (69 u/m3 de PM10)
  9. Andacoyo, Chile (67 u/m3 de PM10)
  10. Santiago y Padre de las Casas, ambas en Chile (64 u/m3 de PM10)

Reducir la contaminación del aire es parte de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, como se establece en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) Nº11 sobre ciudades y comunidades sostenibles. AIESEC es una organización que todo lo que hace, lo hace por una ODS, cada persona que acepta el reto pone su granito de arena en curar al planeta, ya que este necesita ser curado en diversas áreas. En los próximos 40 segundos imagina que esos “50 años para que el agua se acabe” o “70 años para que la capa de ozono se destruya”, sea mañana o el próximo mes, ¿terrible verdad?, entonces, qué harás para curar el planeta, ¿estás dispuesto a poner tu granito de arena? ¡tranquilo! Lo disfrutarás. Brasil, el país con la ciudad más contaminada necesita de personas como tú tomen el reto, ¿estás listo? Entra a aiesec.pe/voluntario-global/ y sé un voluntario internacional.

 

Autor: Camila Ponce

Lograr la paz ¿Una meta alcanzable?

En nuestra entrada previa estuvimos hablando sobre varios temas, como la paz, el origen de AIESEC y nuestra historia como organización, desde las primeras reuniones de los 7 jóvenes luego de la Segunda Guerra Mundial, pasando por los primeros congresos internacionales y como de 89 experiencias de intercambio dimos el gran salto hasta lograr más de 2000 jóvenes impactados por nuestra misión de entendimiento, desarrollo y paz. En esta entrada continuaremos avanzando en nuestra historia, mostrándoles el impacto que estos 7 jóvenes llegaron a tener en el resto del mundo.

Si quieres leer la primera parte puedes encontrarla aquí. 

AIESEC después de 40 años ¿Cómo cambió nuestro impacto?

Poco a poco, mediante el arduo esfuerzo de los miembros de  AIESEC, la organización comenzó a expandirse, queriendo llevar esta meta de “Paz y pleno desarrollo del potencial humano” a más partes del mundo y el primer paso para ello fue cruzar el Atlántico y alcanzar el nuevo continente.

Llegar a los Estados Unidos fue el primero de muchos saltos internacionales que tuvimos como entidad, fomentando así que se diera el primer congreso internacional fuera de Europa como se mencionó en la entrada previa, e incluso los delegados fueron recibidos en la Casa Blanca por el propio John F. Kennedy.

En esta década, cambiamos un poco nuestro modo de trabajar, dividendo nuestros intercambios según su duración, con el fin de poder beneficiar también a los estudiantes graduados y darles oportunidades que les permitan mayor espacio de desarrollo, esto se tradujo en la creación del Programa de Entrenamiento de la Escuela de Verano de AIESEC en 11 países distintos y que permitía a los jóvenes desarrollarse juntos en un ambiente único para su campo de estudios. Junto con este se desarrollaron las pasantías “cortas” (2 a 3 meses y medio) y las “largas” (más de 3 meses y medio) y así llevar a los pasantes a compañías multinacionales y que estos tuviesen entrenamiento para sus operaciones a nivel nacional e internacional.

Pero no solo nos limitamos a Estados Unidos; Venezuela y Colombia fueron los primeros países en ingresar a AIESEC y ayudar a constituir la región de Américas que a futuro sería una de las más grandes en cuanto a impacto debido a sus naciones en vías de desarrollo y a las grandes capacidades de su población.

Luego se vino otro gran paso para la organización: la inclusión de Asia y Australia, globalizando por completo a AIESEC y llevando nuestro impacto a más de 4000 jóvenes.

Pero cuando hablamos de paz y cooperación internacional no podemos obviar el contexto de estos tiempos, la Guerra Fría todavía mantenía una hostilidad entre la unión soviética y el resto del mundo, sin mencionar el resentimiento hacia las naciones involucradas directamente con la Segunda Guerra Mundial. Una de las formas en las cuales AIESEC hizo la diferencia en esta situación fue el ingreso de Alemania del Este a la asociación, seguidamente de la República Socialista de Checoslovaquia, Japón y otros más.

Muro de Berlin, 1989

Esta búsqueda de la unidad se vio reforzada cuando en 1989 el Muro de Berlín finalmente cayó y permitió a Europa reencontrarse con su otra mitad y esto llevó a romper marcas históricas con los más de 7000 intercambios efectuados a nivel internacional por AIESEC.

Otro gran hito

Como toda organización, no nos fue ajena la revolución tecnológica, como una organización juvenil, no podíamos evitar implementarla. Y así fue como en 1984 se implementaron las computadoras en AIESEC con la ayuda del Citibank para mejorar nuestros procesos y acercarnos más a la juventud.

Nos renovamos de usar carpetas de colores con la información de los intercambistas y de las oportunidades, que solo se podían aprobar anualmente cada vez que los presidentes nacionales de AIESEC se encontraban en su congreso internacional.

Aunque cabe admitir que el sistema en su inicio no fue perfecto (las máquinas de ese tiempo no lo permitían tampoco), requerían de programadores a tiempo completo, costosos Faxes y su lento procesamiento evitaba que el 40% de las personas aprobadas pudiesen realizar su experiencia. Todo esto cambió cuando la PC (Personal Computer) apareció en el mundo y el procesamiento de cada acción se redujo de días a horas y se pudo implementar la web de www.aiesec.org en los 70 países que en ese momento conformaban AIESEC.

Llegando a los 90’s, el foco de la organización se centró en la experiencia de AIESEC, buscando que los miembros de todo el mundo pudiesen conectar más con las metas de AIESEC y se viesen cada vez más comprometidos con el desarrollo de su propio liderazgo como base para desarrollar el de los demás, esto siendo el principal impulso para que más miembros tomasen la experiencia de intercambio y esto permitiese mejorar e implementar la calidad de las experiencias.

Otro punto importante es la relevancia que ganó la organización a nivel internacional, teniendo asistentes en las conferencias de las Naciones Unidas como representantes globales de la juventud, lo que nos permitió redefinir nuestra forma de trabajo y de impacto con los jóvenes.

Se comenzó a plantear visiones a mediano plazo, como “AIESEC 2010” para direccionar las estrategias a nivel global, ya contando con más países de forma activa y buscando la implementación de nuevas expansiones para llevar nuestro desarrollo del liderazgo a nuevas fronteras.

La otra semana publicaremos la tercera y última parte de este artículo en nuestro Blog, donde hablaremos de los 2000’s, la gran expansión de AIESEC y la evolución de nuestra organización hasta el presente.

Puedes formar parte del programa Talento Global de AIESEC, programa que te permitirá tomar una pasantía internacional donde potenciarás tu desarrollo profesional y personal.

Autor: Karol Feria

Lograr la paz ¿Mito o realidad?

En el mundo de hoy, tenemos distintas maneras de definir la paz, ya sea como el estado opuesto a la guerra, al acuerdo alcanzado entre naciones para finalizar un conflicto o como un estado de no violencia.

Pero, hay una versión distinta que nos dejó John F. Kennedy, una que habla de una paz distinta “una paz genuina, que hace la vida en la tierra realmente valiosa, del tipo de paz que le permite a los hombres y a las naciones crecer y tener esperanza para construir un mejor futuro para sus hijos” –JFK Washington, D.C. junio 10, 1963-  en lo personal, esta es mi definición predilecta, se basa en ir más allá de la carencia de conflicto, de buscar una verdadera armonía entre las personas y las naciones, para tener una verdadera calidad de vida.

Más, por mucho que nos guste hablar de paz, no todas las personas la conocen y la viven, hoy en día incluso después de dos guerras mundiales, aún podemos ver países en conflicto, aún hay personas que son abusadas, violentadas e ignoradas.

Esto nos lleva a un punto de inflexión ¿Qué podemos hacer para lograr la paz genuina?

En los momentos más difíciles de la humanidad, todos ponen su granito de arena para lograr este único y tan necesario objetivo que es la concordia. Desde las personas comunes, las instituciones, las organizaciones e incluso los gobiernos todos trabajando de forma sinérgica, esto ha permitido a la humanidad detener los grandes conflictos que hemos vivido a través de la historia.

Más allá de la importancia de la paz, tenemos que plantearnos acciones que respalden nuestros deseos; acciones que trasciendan a pesar de la complejidad del objetivo y vayan más allá de ese estado de no-guerra, de forma tal que se entienda los orígenes de los conflictos previos y se pueda hacer algo más que reaccionar: prevenir.

Uno de los ejemplos más grandes del potencial de la humanidad para mi es la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más grande que la humanidad haya visto hasta ahora y que en todo este tiempo, todavía alberga secretos y genera debate sobre que la originó, algunos culpan a la academia de arte que rechazó a Adolf Hitler, otros al ataque del Pearl Harbor, etc. Uno de los verdaderos detonantes fue la falta de entendimiento, entre personas, culturas y países, hubo un verdadero empecinamiento en cuanto a la postura e ideas de cada individuo y un verdadero atropello a la tolerancia, es esta actitud lo que puede llegar a generar conflictos similares, cuando decidimos actuar como estos malos líderes del pasado y censuramos e inclusive atacamos a los demás por desagrado a sus diferencias, a sus pensamientos y nos rodeamos de un sentimiento de superioridad injustificado e innecesario; es ahí cuando nos volvemos similares a esos malos líderes que en algún momento nos robaron la armonía, la felicidad, la juventud, la paz y la vida incluso.

Pero no todo fue completamente negativo en ese tiempo, ya en ese entonces, jóvenes de distintas procedencias ya luchaban en contra de la intolerancia y la segregación desde sus facultades, otros desde los frentes, algunos desde los podios y otros frente a sus naciones, con la fuerte voluntad de terminar con otra guerra que no tendría sino, un resultado más destructivo que su antecesora.

De esta voluntad común surgió una organización de jóvenes allá por 1948, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial y en los inicios de la Guerra Fría; 7 jóvenes de distintas nacionalidades europeas decidieron fundar AIESEC, teniendo una visión de amistad y unión, con el deseo de ver una Europa unificada y con un mayor entendimiento intercultural, todo esto debido al contexto social, político y económico que vivía el continente en esa década. Por ello hicieron que “expandir el entendimiento de una nación, expandiendo el entendimiento de sus individuos, cambiando el mundo una persona a la vez” fuese su principal misión.

Esta misión se vio ejecutada en forma de intercambios internacionales, intercambios en distintos países que permitieran a los jóvenes estudiantes “conocer un país ajeno, su vida política y económica, estudiar su organización industrial y comercial y visitar compañías.” Esto debido a que los fundadores habían podido experimentar intercambios por sí mismos y pudieron entender cómo estos amplían el entendimiento y clarifican la visión global de las personas.

Nuestro primer impacto

Estocolmo, Suecia. 1949, primer congreso internacional de AIESEC

Como resultado de esta visión, AIESEC lanzó su primera propuesta para los jóvenes, llegando a 89 estudiantes en su primer año mediante el Congreso de Estocolmo, que fue el primero de varios tipos de intercambio; en este mismo se sentaron las bases de AIESEC ya no solo para Europa sino también para empezar un proceso de expansión global.

Luego establecieron el Programa Temático Internacional, los intercambios como Traineeships y las pasantías profesionales, esto permitió que en 1955 se sobrepase la cantidad de 1000 intercambios y se empezase un crecimiento disruptivo tal, que llevó a AIESEC a una escala global incorporando países como Turquía, Venezuela, Australia, Alemania, Japón, Corea, y varios otros; con esto llegamos a más de 4 mil jóvenes en 1969, y se alcanzó a grandes personalidades del siglo pasado como el Papa Pablo VI, el presidente J. F. Kennedy (quien fue partícipe del primer congreso internacional fuera de Europa, en los EEUU) entre otros más.

Pronto continuaremos publicando este pequeño resumen de nuestra historia, que podrás encontrar en este Blog

Puedes formar parte del programa Talento Global de AIESEC, programa que te permitirá tomar una pasantía internacional donde potenciarás tu desarrollo profesional y personal.

 

Autor: Karol Feria

Cambia el mundo y cambia tu mundo a través del voluntariado

“Dormía…, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir… y el servir era alegría.”

Rabindranath Tagore

En una época en la que las apariencias parecen ser lo que determina el fondo, hoy más que nunca debemos estar dispuestos a arriesgarnos para descubrir quiénes somos, lo que queremos y en esencia descubrir cuál es el mundo en el que queremos vivir. Entonces la clave de esto está no tanto en lo que hacemos por nosotros si no por los demás

¿Qué mundo es el que queremos?, ¿qué podemos hacer para cambiar las problemáticas que nos rodean?, ¿buscamos impactar verdaderamente en el mundo  o solo impresionar a los otros?, ¿estamos dispuestos a renunciar a nuestras ambiciones egoístas por un solo segundo para ayudar al otro?, ¿Le daríamos la vuelta al mundo para transformar la realidad de una sola persona a la que nunca  antes habíamos visto?, ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para mejorar como personas y para crear un mejor mundo?

Probablemente nunca nos hemos planteado estas preguntas, poco recurrentes en los  test vocacionales o en las reuniones familiares, donde muchos son los parientes que quieren saber todos sobre nosotros,  nuestro programa favorito, quienes son nuestros amigos o si ya tenemos novio, pero no sienten curiosidad por lo que sentimos o lo que en verdad queremos.

Estas preguntas son aquellas que nos hacemos cuando pensamos en que definitivamente hay algo más, algo más por hacer, por  entregar, por dar… Y no hay mejor ejemplo de dar, que entregarnos por completo a una causa en la que creamos, que embarcarnos en una aventura que promete poco, que nos asusta y nos sacude, pero que al final del viaje  nos brinda tanto que no cabemos en nosotros mismos de la alegría.

Al estar inmersos en una vida con prisas, es fácil olvidar nuestras aspiraciones y solo volcarnos en una rutina avasalladora, palabras sin sentido y sonrisas vacías. Enfocados “solo en lo nuestro” nos dejamos atrapar, absolutamente por todo,  el tráfico, la televisión, las discusiones y rencores infantiles que ponen en evidencia que podemos hacer las cosas, pero que hace mucho hemos dejamos de sentirlas.

En un mundo en el que todo parece carecer de sentido existen personas que son capaces de marcar la diferencia, es aquí donde encontramos a Debra,  estudiante de psicología de tan solo 18 años, que a pesar de su juventud posee una férrea decisión y un gran espíritu, su experiencia como voluntaria con AIESEC  formando parte de una comunidad de voluntarios apoya a los niños más necesitados de Panamá, no solo le  ha permitido que su perspectiva sea distinta sino que le ha brindado la oportunidad a muchos chicos olvidados y necesitados de una figura que los impacte, descubrir su importancia, reconocer su valía  y consolidar su talento a través de la mirada y el apoyo constante de Debra.

Apuesta por el proyecto

“No escogí mi intercambio por el país, si no por el proyecto, que era con niños  y me gusta trabajar mucho con niños, me llamaba la atención como a través del arte, de la danza, podían hacer que niños de bajos recursos que habitan en las llamadas “zonas rojas” del país,  lugares donde existen drogas, prostitución o delincuencia, quieran superarse y salir adelante, en el caso de la danza, a través de esta pueden ocupar su mente en otra cosa y querer ser algo mejor, no cometer errores que sus familiares cometieron”.

Residiendo en San Antonio desde hace más de seis semanas, Debra se traslada cada día a una zona que quizá no sea el paraíso turístico que Panamá presenta en sus afiches, pero que sin embargo está lleno de esperanza por el cambio.  Esta institución brinda una oportunidad, cuyo engranaje es capaz de ponerse en marcha gracias a sus voluntarios, que ayudan a niños y adolescentes a expresarse y conocerse a sí mismos a través de talleres, de baile, gastronomía, arte,  entre otros, los niños tienen la oportunidad de expresarse, de dar un testimonio de lo que son y lo que desean ser. De encontrar una alegría en entregarse por otro.

Personas como Debra, no se encuentran a cada instante, platicar con ellas es algo vivificante,  su energía contagiosa y su apuesta por impactar en el mundo, nos hace ver que lo que las hace movilizarse es el dar, servir, hacer algo verídicamente por alguien sin esperar por ello una recompensa, ella misma lo afirma: “Desde pequeña mi abuelo y mi madre me enseñaron a siempre ayudar a las personas que más lo necesitaran y si está en mis manos hacerlo, lo puedo hacer y lo voy a hacer, siempre me enseñaron que hay que ser desprendidos con las cosas que uno hace y retribuir un poco,  no solo por las personas que tenemos sino por las cosas que la vida te da, retribuir a las personas que tal vez no tiene la suerte que yo tengo, pero que tienen los mismos sueños”.

El poder de las personas: la oportunidad de encontrar otro hogar a miles de kilómetros de casa

“Llegué a Panamá un dos de enero, vivo en San Antonio, la familia con la que me quedo es súper atenta, me hace sentir como en casa, increíbles personas”…  Una de las piezas clave en el intercambio de Debra ha sido indudablemente la familia con la que se ha quedado, a través del programa Familias Globales, pese a lo difícil que ha resultado separarse de su familia ha encontrado el calor de hogar necesario para sentir que no está sola y que la labor que hace es algo que no solo los niños aprecian si no también toda la comunidad de San Antonio, esta seguridad y compañía le permite a muchos voluntarios realizar su intercambio con mayor efectividad: “…llegué a la fundación después de cuatro días, la fundación se llama  Espacio creativo y el proyecto por el que vine se llama Enlaces, aquí los niños a través del arte enfocan su mente,  potencian y descubren sus talentos, para que busquen superarse a sí mismos, explorar el mundo y saber que pueden llegar a mucho más”.

La libertad como pieza fundamental

La nostalgia embarga a Debra cuando se refiere a su familia, recordar a sus seres queridos la entristece  pero al mismo tiempo le alegra saber que cuenta con su apoyo incondicional y que muy pronto volverá a verlos, no obstante,  posee sentimientos encontrados por volver a casa pero también por todos los lazos creados a lo largo de su experiencia, tal ha sido el grado de impacto que ha causado y recibido que son muchos los niños que le piden que se quede apoyándolos al menos un año.

Sin embargo junto con la palabra nostalgia, que la ayuda a recordar quien es y mantener los pies en la tierra, Debra nos habla de la  libertad, como una pieza fundamental al momento de realizar un voluntariado: “Al momento de venir al país fui libre de conocer nuevas experiencias, culturas, vivencias, de hacer lo que podía proponerme, lo que uno cree que  no es capaz de hacer ¡y lo hace!, fui libre de cumplir sueños que no pensaría que lograría tan pronto, tuve libertad para ayudar a las personas y sacar sonrisas, que va a ser siempre la mejor recompensa, que pueden  transmitir todo, la sonrisa de esos niños es algo que jamás se me va a olvidar”

Una importante lección

Debra nos asegura que tomando un voluntariado lo esencial no son las fotos si no aquello que nos guardamos en el corazón: “llevarnos la mejor experiencia que podamos tener, aportar un granito de arena por un cambio en el mundo,  la mejor recompensa es dejar en alto el nombre del país, lo que somos y cómo podemos llevar esto, cómo podemos disfrutar plenamente nuestra experiencia”.

Un último consejo que Debra  nos deja es: “Arriésguense. Tomen mucho valor y arriésguense, parece difícil alejarse del país, pero van a conocer a personas increíbles y llevarse la mejor experiencia de todo esto. Nunca se es tarde para empezar a ayudar, mientras uno tenga voluntad todo, todo va a ser  es posible, un voluntariado es la mejor experiencia que uno podría llevarse, así como yo tuve esta experiencia los invito a tomar parte de esta aventura”.

En un mundo en el que es más fácil quedarnos en casa y postear memes desde el sofá, existen personas como Debra que están dispuestas a arriesgar para ganar, no un mejor sueldo, no un bronceado perfecto, no una galería de fotos llena de likes, si no algo más, algo que no se puede tocar, pero que sí se puede transmitir y sentir, que no tienen la mayor experiencia, pero que son quienes desean un mundo mejor y no se quedan en casa esperando a que este mundo llegue a ellos o  se cree mágicamente, salen al mundo y brindan lo mejor que tienen, esperando que su granito de arena sirva para cambiar en algo el mundo pero transformar radicalmente su mundo interior, encontrando quienes son a través del servicio.

Si quieres vivir una historia de impacto como la de Debra  y ser un voluntario por el mundo inscríbete en: www.aiesec.pe/voluntario-global/

 

Autor: Luisa Calderon