Cambia el mundo y cambia tu mundo a través del voluntariado

“Dormía…, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir… y el servir era alegría.”

Rabindranath Tagore

En una época en la que las apariencias parecen ser lo que determina el fondo, hoy más que nunca debemos estar dispuestos a arriesgarnos para descubrir quiénes somos, lo que queremos y en esencia descubrir cuál es el mundo en el que queremos vivir. Entonces la clave de esto está no tanto en lo que hacemos por nosotros si no por los demás

¿Qué mundo es el que queremos?, ¿qué podemos hacer para cambiar las problemáticas que nos rodean?, ¿buscamos impactar verdaderamente en el mundo  o solo impresionar a los otros?, ¿estamos dispuestos a renunciar a nuestras ambiciones egoístas por un solo segundo para ayudar al otro?, ¿Le daríamos la vuelta al mundo para transformar la realidad de una sola persona a la que nunca  antes habíamos visto?, ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para mejorar como personas y para crear un mejor mundo?

Probablemente nunca nos hemos planteado estas preguntas, poco recurrentes en los  test vocacionales o en las reuniones familiares, donde muchos son los parientes que quieren saber todos sobre nosotros,  nuestro programa favorito, quienes son nuestros amigos o si ya tenemos novio, pero no sienten curiosidad por lo que sentimos o lo que en verdad queremos.

Estas preguntas son aquellas que nos hacemos cuando pensamos en que definitivamente hay algo más, algo más por hacer, por  entregar, por dar… Y no hay mejor ejemplo de dar, que entregarnos por completo a una causa en la que creamos, que embarcarnos en una aventura que promete poco, que nos asusta y nos sacude, pero que al final del viaje  nos brinda tanto que no cabemos en nosotros mismos de la alegría.

Al estar inmersos en una vida con prisas, es fácil olvidar nuestras aspiraciones y solo volcarnos en una rutina avasalladora, palabras sin sentido y sonrisas vacías. Enfocados “solo en lo nuestro” nos dejamos atrapar, absolutamente por todo,  el tráfico, la televisión, las discusiones y rencores infantiles que ponen en evidencia que podemos hacer las cosas, pero que hace mucho hemos dejamos de sentirlas.

En un mundo en el que todo parece carecer de sentido existen personas que son capaces de marcar la diferencia, es aquí donde encontramos a Debra,  estudiante de psicología de tan solo 18 años, que a pesar de su juventud posee una férrea decisión y un gran espíritu, su experiencia como voluntaria con AIESEC  formando parte de una comunidad de voluntarios apoya a los niños más necesitados de Panamá, no solo le  ha permitido que su perspectiva sea distinta sino que le ha brindado la oportunidad a muchos chicos olvidados y necesitados de una figura que los impacte, descubrir su importancia, reconocer su valía  y consolidar su talento a través de la mirada y el apoyo constante de Debra.

Apuesta por el proyecto

“No escogí mi intercambio por el país, si no por el proyecto, que era con niños  y me gusta trabajar mucho con niños, me llamaba la atención como a través del arte, de la danza, podían hacer que niños de bajos recursos que habitan en las llamadas “zonas rojas” del país,  lugares donde existen drogas, prostitución o delincuencia, quieran superarse y salir adelante, en el caso de la danza, a través de esta pueden ocupar su mente en otra cosa y querer ser algo mejor, no cometer errores que sus familiares cometieron”.

Residiendo en San Antonio desde hace más de seis semanas, Debra se traslada cada día a una zona que quizá no sea el paraíso turístico que Panamá presenta en sus afiches, pero que sin embargo está lleno de esperanza por el cambio.  Esta institución brinda una oportunidad, cuyo engranaje es capaz de ponerse en marcha gracias a sus voluntarios, que ayudan a niños y adolescentes a expresarse y conocerse a sí mismos a través de talleres, de baile, gastronomía, arte,  entre otros, los niños tienen la oportunidad de expresarse, de dar un testimonio de lo que son y lo que desean ser. De encontrar una alegría en entregarse por otro.

Personas como Debra, no se encuentran a cada instante, platicar con ellas es algo vivificante,  su energía contagiosa y su apuesta por impactar en el mundo, nos hace ver que lo que las hace movilizarse es el dar, servir, hacer algo verídicamente por alguien sin esperar por ello una recompensa, ella misma lo afirma: “Desde pequeña mi abuelo y mi madre me enseñaron a siempre ayudar a las personas que más lo necesitaran y si está en mis manos hacerlo, lo puedo hacer y lo voy a hacer, siempre me enseñaron que hay que ser desprendidos con las cosas que uno hace y retribuir un poco,  no solo por las personas que tenemos sino por las cosas que la vida te da, retribuir a las personas que tal vez no tiene la suerte que yo tengo, pero que tienen los mismos sueños”.

El poder de las personas: la oportunidad de encontrar otro hogar a miles de kilómetros de casa

“Llegué a Panamá un dos de enero, vivo en San Antonio, la familia con la que me quedo es súper atenta, me hace sentir como en casa, increíbles personas”…  Una de las piezas clave en el intercambio de Debra ha sido indudablemente la familia con la que se ha quedado, a través del programa Familias Globales, pese a lo difícil que ha resultado separarse de su familia ha encontrado el calor de hogar necesario para sentir que no está sola y que la labor que hace es algo que no solo los niños aprecian si no también toda la comunidad de San Antonio, esta seguridad y compañía le permite a muchos voluntarios realizar su intercambio con mayor efectividad: “…llegué a la fundación después de cuatro días, la fundación se llama  Espacio creativo y el proyecto por el que vine se llama Enlaces, aquí los niños a través del arte enfocan su mente,  potencian y descubren sus talentos, para que busquen superarse a sí mismos, explorar el mundo y saber que pueden llegar a mucho más”.

La libertad como pieza fundamental

La nostalgia embarga a Debra cuando se refiere a su familia, recordar a sus seres queridos la entristece  pero al mismo tiempo le alegra saber que cuenta con su apoyo incondicional y que muy pronto volverá a verlos, no obstante,  posee sentimientos encontrados por volver a casa pero también por todos los lazos creados a lo largo de su experiencia, tal ha sido el grado de impacto que ha causado y recibido que son muchos los niños que le piden que se quede apoyándolos al menos un año.

Sin embargo junto con la palabra nostalgia, que la ayuda a recordar quien es y mantener los pies en la tierra, Debra nos habla de la  libertad, como una pieza fundamental al momento de realizar un voluntariado: “Al momento de venir al país fui libre de conocer nuevas experiencias, culturas, vivencias, de hacer lo que podía proponerme, lo que uno cree que  no es capaz de hacer ¡y lo hace!, fui libre de cumplir sueños que no pensaría que lograría tan pronto, tuve libertad para ayudar a las personas y sacar sonrisas, que va a ser siempre la mejor recompensa, que pueden  transmitir todo, la sonrisa de esos niños es algo que jamás se me va a olvidar”

Una importante lección

Debra nos asegura que tomando un voluntariado lo esencial no son las fotos si no aquello que nos guardamos en el corazón: “llevarnos la mejor experiencia que podamos tener, aportar un granito de arena por un cambio en el mundo,  la mejor recompensa es dejar en alto el nombre del país, lo que somos y cómo podemos llevar esto, cómo podemos disfrutar plenamente nuestra experiencia”.

Un último consejo que Debra  nos deja es: “Arriésguense. Tomen mucho valor y arriésguense, parece difícil alejarse del país, pero van a conocer a personas increíbles y llevarse la mejor experiencia de todo esto. Nunca se es tarde para empezar a ayudar, mientras uno tenga voluntad todo, todo va a ser  es posible, un voluntariado es la mejor experiencia que uno podría llevarse, así como yo tuve esta experiencia los invito a tomar parte de esta aventura”.

En un mundo en el que es más fácil quedarnos en casa y postear memes desde el sofá, existen personas como Debra que están dispuestas a arriesgar para ganar, no un mejor sueldo, no un bronceado perfecto, no una galería de fotos llena de likes, si no algo más, algo que no se puede tocar, pero que sí se puede transmitir y sentir, que no tienen la mayor experiencia, pero que son quienes desean un mundo mejor y no se quedan en casa esperando a que este mundo llegue a ellos o  se cree mágicamente, salen al mundo y brindan lo mejor que tienen, esperando que su granito de arena sirva para cambiar en algo el mundo pero transformar radicalmente su mundo interior, encontrando quienes son a través del servicio.

Si quieres vivir una historia de impacto como la de Debra  y ser un voluntario por el mundo inscríbete en: www.aiesec.pe/voluntario-global/

 

Autor: Luisa Calderon

Tomar un voluntariado es ir más de allá de nuestro confort

¿Cómo va tu experiencia? Una pregunta recurrente para mí y sin embargo sumamente importante, tanto que al momento de conocer a Alexander no pude evitar empezar con ella; hay una infinidad de emociones, vivencias, choques y aprendizajes detrás de una experiencia de voluntariado internacional que uno no puede evitar al momento de hablar de su experiencia, esos pequeños detalles sobre la comida, las personas, el transporte y el trabajo hacen a cada voluntariado distinto y enriquecedor.

Alexander lleva ya un tiempo trabajando como voluntario en el proyecto SMART, proyecto donde tiene la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos profesionales para crear programas que ayuden a mejorar comunidades, el proyecto se lleva a cabo en la ciudad de Santa María, en el estado de Rio Grande do Sul, al sur del variopinto y multicultural país de Brasil. A cientos de kilómetros de casa, en un lugar donde el español se siente tan cercano y a la vez lejano se encuentra siendo partícipe de todo un impacto social en la vida de los santamarienses.

 

Un poco sobre Alexander

Alexander Quevedo es un joven chiclayano, de unos 25 años, titulado en ingeniería industrial }y con muchos deseos de conocer el mundo antes de empezar su vida profesional y sumergirse en el complejo mundo del ámbito laboral. He ahí sus grandes ganas de viajar a uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo, sino también ser un voluntario internacional y tener la oportunidad de desarrollar más su lado humano y poder expandir su pensamiento de una forma más global; por ello él se considera parte de este gran movimiento que genera y desarrolla a los líderes que trabajarán por un mundo.mejor

 

¿Por qué Brasil y por qué tomar un voluntariado internacional?

Habiendo conocido tantos brasileños en mi vida y con unas ganas de visitar el país yo misma decidí preguntarle las razones por las cuales se decidió por Brasil, Alexander me comentó como deseaba poder trabajar haciendo un impacto social, por ello decidió tomar uno de nuestros voluntariados internacionales a la ciudad de Santa María, conocida también como una de las ciudades universitarias más grandes de Brasil y también como un lugar sumamente diverso, cuyas raíces no son solo indígenas y portuguesas, también son alemanas e italianas; eso se puede ver reflejado en sus danzas y sus comidas. Es difícil no imaginar porque Alexander se vio tan atraído hacia esa ciudad, con una población tan variada y una cultura tan mixturada como suelen decir los brasileños.

Otra de las grandes razones por las cuales Alex decidió ir a Brasil fue por su experiencia como Familia Global, programa que te da la oportunidad de hospedar por 6 semanas a un voluntario internacional, el haber convivido con muchos brasileños fue aquello que le dio a Alexander el “bichito” de conocer Brasil.

Alexander decidió trabajar en el proyecto SMART, un proyecto dedicado al mejoramiento del marketing y la administración de las ONGs, una gran forma no solo de apoyar y maximizar el impacto de estas organizaciones sociales y del mismo modo poder potenciar el conocimiento adquirido de su carrera, un balance perfecto para un joven que acaba de terminar con su periodo universitario.

¿Qué te impactó más sobre Santa María?

“Una de las cosas que vi en Santa María que me impactó fue el tránsito, el tránsito aquí es muy ordenado, nadie toca mucho el claxon y la gente respeta un poco más al peatón […] otro aspecto fue la diferencia horaria, hay tres horas de diferencia con Perú y aquí anochece mucho más tarde, como a las nueve de la noche, a diferencia de lo que estoy acostumbrado, que es entre las seis o siete de la tarde […] en las casas, sobre todo en las casas de pueblo tienen un campo de grass antes de entrar a la casa y para que puedas llamar a los habitantes, no tocas la puerta, sino aplaudes para llamar su atención y que puedan salir a recibirte, eso me pareció muy extraño y a su vez interesante. En cuanto a la comida no he tenido tanto choque, hay carne, arroz, frijoles, todo; aunque aquí en Santa María comen mucha carne, y yo estoy acostumbrado a comer pez, debido a que soy de Chiclayo, eso se siente un poco extraño, que no haya pez en las comidas, pero igual la comida aquí es muy buena, me gusta mucho la comida […] las tiendas aquí cierran a eso de las siete de la noche, muy diferente que en Perú donde cierran a las nueve o diez. Y claro, el idioma también forma parte de este choque cultural, pero ¡hasta ahora va todo muy bien!”

Todo empezó con AIESEC

Su relación con AIESEC existió desde 2014, cuando decidió ingresar al comité local de Chiclayo debido a su universidad, donde sus amigos decidieron presentarle AIESEC desde entonces continúa viviendo la experiencia desde distintos ángulos durante sus más de tres años formando parte de la organización. Uno de los puntos más grandes de su carrera AIESECa fue el tomar puestos de liderazgo; lograr ser vicepresidente del área de Talento Humano y posteriormente se acercó a los intercambios más a fondo cuando obtuvo el rol de vicepresidente de intercambios sociales salientes, área responsable de reclutar peruanos que estén decididos a tomar un voluntariado internacional,

Una de las cosas que uno escucha con frecuencia cuando es parte de AIESEC es: y tú, ¿cuándo te vas de intercambio? y es que tomar un intercambio supone un punto de quiebre y un cambio sobre nuestras vidas, es ir más allá de nuestra comodidad y eso es algo que Alexander actualmente puede decir que está vivenciando día tras día en Santa María.

Si quieres vivir un voluntariado internacional como la de Alexander, ingresa a https://aiesec.pe/voluntario-global/ ,una vivencia internacional está esperando por ti ✈ 🌎.

 

Autor: Alejandra Feria

Es más que vivir la experiencia

¡Hoy es el día!

Sí, amigos, este día tiene una vibra incesante. Desperté y empecé a leer historia de vida, de experiencias que marcan. Me encontré con una, particularmente, concisa y con conclusión. Aquí se las comparto:

“Durante 6 semanas estuve en Salvador, Bahia, Brasil. Estuve en el proyecto Planet Heroes donde puede desenvolverme trabajando en un grupo conformado por un chico de Marruecos y una chica de Alemania.”

Sí, los de la foto. Cada uno en modo “representing” de sus países. Acá viene la parte más interesante:

“Ésta experiencia me trajo muchos aprendizajes, uno de ellos es poder trabajar con niños, pensar como ellos puedan aprender de nosotros.
Nos propusimos muchas metas como grupo, primero que los niños puedan aprender inglés con nosotros, aprendan a tener cuidado sobre el medio ambiente y finalmente, que puedan hacer una promesa que tendrá un impacto positivo en la ciudad en donde vive. Estoy segura que si bien solo fuimos por 6 semanas, ellos se acordarán de la promesa que hicimos juntos.”

Sin duda, cada vez que vamos a hacer un voluntariado o una pasantia, nunca nos imaginamos lo que pueda causar en nosotros al final de la experiencia, y mucho menos lo que puede causar en otros. O que llegaremos a conclusiones como esta:

“Esta experiencia me ayudó a darme cuenta que era lo que quería hacer en un futuro y como yo podría aportar a mi sociedad en la que vivo.
Sin duda alguna, estas 7 semanas en Brasil fue la mejor experiencia en mi vida y volvería hacerlo mil veces más.”

Bueno, ahora dejo a pura decisión de ustedes si es que quieren vivir más que una experiencia.

El poder de emprender

¿Se han preguntado en qué preciso instante, entre locura, necesidad e ingenio un ser humano tuvo la idea de hacer una rueda, precisamente ese círculo? ¿Cómo es que exactamente supo que era esa forma?

Tal vez fue porque observo una naranja caer y rodar fácilmente. Y quizás después de eso dijo: “Bueno, si ella avanza así de fácil ¿por qué yo no?”. Quién sabe, puede que estaba cansado de cargar cosas, de llevarlas de una lado a otro, vio esa simplicidad y dijo: ¡Hagamos una “naranja”!

¿Loco, no? Pues es una manera de creativamente ver el inicio de una de las cosas más útiles que perduran hasta hoy. A mí, todo ese proceso, desde observar hasta descubrir-crear-hacer me gusta llamarlo emprendimiento.

Pero pensaran: ¡Ajá!, es lo que tú crees. 

Pues, y antes de seguir, guiémonos de Google:

Analicemos: Asumamos que sí, la actividad de hacer una rueda que resista el peso que deseaba cargar, fue difícil, contextualizando a las épocas, tallar una piedra así, debió requerir cierto es tiempo y esfuerzo. También tenía cierta importancia ( y la vemos hasta hoy). Ahora ya saben por que creo que la creación de la rueda, es lo que es.

Amigos, emprender, puede ser la cosa más fácil y difícil de nuestra vida. Sea la opción que sea para ti, es algo que debe ser un no negociable en tu vida. Osea, vamos, ¿estaríamos en donde estamos, con las cosas buenas que tenemos, si no fuera por eso? El simple hecho de que emprendas con algo pequeño, es algo muy grande.

Cuentas tu historia, te expresas, puedes ayudar a saciar necesidades y, un sin fin de cosas. No es locura, es lo más racional que puedes pensar. Y aveces no debes empezar desde 0. Hay oportunidades y personas al rededor del mundo que están esperando esa chispa que tú le puedas dar, con la que terminarás impactando una, dos, decenas o miles de vidas. Síguelas, no dejes que nada te pare.

Estás aquí solo para ser, sino también para hacer. Solo recuerda la rueda.

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No dejes que te lo cuenten, vívelo tú

En la vida siempre se nos presentan oportunidades, pero depende de nosotros tomarlas o dejarlas ir, en ocasiones nos arrepentimos por haber perdido alguna, pero todo pasa por algo, por esa misma razón es que si un día alguien te propone viajar a otro país para impactar a otros, piensa dos veces antes de decir que no, porque te aseguro que es una experiencia inigualable.

Ya te hemos contado experiencias, pero como dicen que 2 es mejor que 1, nosotros siempre buscamos ir más allá de las fronteras por eso te presentamos no 1 sino a 3 personas que decidieron tomar el reto de realizar un voluntariado en otro país, jóvenes universitarios que decidieron darle un motivo a sus vidas personales y profesionales.

Alejandro Fernández viajó a Rio de Janeiro, Brasil, 2018

C: ¿Qué te motivó a irte de intercambio?

A: Tengo dos pasiones, ayudar a las personas y viajar, inicialmente yo tomé el programa por el precio, era accesible y costaba menos que irse por cuenta propia. En Brasil iba a enseñar español, iba a ser una experiencia nueva y me gustaba la idea.

C: ¿Eres el mismo Alejandro después de tu intercambio?

A: Definitivamente no, me ayudó en mi desarrollo personal, antes de la experiencia yo era una persona fría, pero en Brasil aprendí sobre la empatía y a demostrar afecto a las demás personas.

C: ¿Qué sigue después de tu intercambio?

A: No quería que acabara esta experiencia, descubrí todo el potencial que tenía así que cuando regresé a Perú me contacté con un miembro de AIESEC e ingresé a la organización, he aprendido mucho en toda esta experiencia, mi voluntariado en Brasil y mis actividades en AIESEC han impactado en mi vida personal y profesional, esto recién inicia.

C: ¿Volverías a tomar un programa de AIESEC?

A: Una y mil veces más, volvería a repetir esta experiencia, pero en otro país ya que hay un mundo por conocer.

C: ¿Qué le dirías a nuestros leyentes que desean irse de intercambio?

A: No se van a arrepentir, va a ser la mejor experiencia de su vida por no decir que marcará un antes y un después.

Jorge Ysla viajó a Cuiaba, Brasil, 2018

C: ¿Qué te motivó a irte de intercambio?

J: La incertidumbre, me hice dos preguntas: qué me esperará allá y qué voy a encontrar.

C: ¿Eres el mismo Jorge después de tu intercambio?

J: No, definitivamente no, he madurado y aprendido, ahora valoro más las cosas y he creado conciencia sobre esperar a que algo cambie, eso no pasará si yo no cambio primero y busco la mejor versión de mí.

C: ¿Qué sigue después de tu intercambio?

J: Cuando regresé a Perú me cambié de carrera, en Brasil me conocí y descubrí lo que realmente quería hacer. El próximo año tomaré otro programa de AIESEC.

C: ¿Qué le dirías a nuestros leyentes que desean irse de intercambio?

J: Arriésguense a tomar este programa, no se van a arrepentir, todo lo que vivas allá no se va a comparar con nada.

Así como ellos tú también puedes vivir una experiencia única, después de leer esta breve entrevista no te preguntas “¿por qué es tan impactante esta experiencia de voluntariado internacional?”, no podemos responderte esa pregunta, pero podemos demostrarte por qué es importante que todos lo hagan antes de los 29 años, no dejes que te lo cuenten, entra a www.aiesec.pe

Enseñar para Inspirar

Esta es una carta de una amiga mía de México que quiero compartir con ustedes:

“Desde que regresé hace 2 días , he estado recorriendo pequeños pueblos en el interior de mi país. Las razones por las cuales viajé son muchas, pero ninguna se acercó a lo que aprendí y conocí. Mientras caminaba por el mercado hace unas horas- al que vine durante mi estadía aquí-, observé a unos niños que desde que llegué trataban de vender las mismas hortalizas.

Me acerqué solo por curiosidad. Ambos me observaron y empezaron a hablarme.

Era chol. Mi nivel para comunicarse en ese lenguaje era tan avanzado como mi español a 9 los meses. La reacción más lógica era sonreír, comprar, sonreír e irse. Pero, mi reacción fue distinta después de mi intercambio.

Me acerqué solo por curiosidad. Con señas les pedí que me contaran qué clase de hortaliza era una roja intensa que me llamó la atención. Ellos se sorprendieron y también con señas me empezaron a contar. Se lo tomaron muy en serio.

Me contaron las maravillosas costumbres, me señalaban caminos “mágicos”, bailes y palabras. Pero también me enteré en ese momento del vacío que sienten algunas tribus, y pueblos alejados, de algunos problemas y conflictos internos que han tomado víctimas, desplazamientos forzosos, de que por los cuales, estos pequeños estaban tratando de vender lo poco que les quedaba para poder moverse de ahí. Y no, no se iban sin un plan. Iban a seguir los pasos de su hermano mayor.

No me dijeron que era su hermano o que es lo que hacía (puedes imaginarlo), pero en nuestra “conversación” pude contarles que fue lo que yo logré hacer fuera de mi país y cómo llegué hasta ahí. Les enseñé fotos, y sus ojos brillaban como si estuvieran viendo estrellas, les enseñe unas palabras y cuentos simples, que para ellos era todo un regalo.

Luego de un rato más, decidí irme. Uno de los niños me abrazó y me dijo que él ya no quería ser como su hermano, que quería ser como yo.

Amiga, yo lo inspiré. O sea, yo. Lloré como una niña. En mi propio país pasaban cosas horribles, cosas tristes y yo lo ignoraba. Ese pueblo, esas costumbres habían sido mis raíces. Tuve que salir de aquí para regresar con valor para abrir los ojos y hacer algo por mi propio país.

Amiga mía, hoy descubrí, que voy a enseñar para inspirar.”

El país con startups de inteligencia artificial más grandes en América Latina

Los emprendedores tecnológicos argentinos son reconocidos internacionalmente por su creatividad y potencial para generar un alto impacto. Han influido en 80% de la red de empresas que conforma el sector tecnológico.   A través de la iniciativa “Madrinas” promueve alianzas entre emprendedores y compañías establecidas. Ahora los grandes retos de Argentina son mejorar el escaso financiamiento, impulsar el diminuto mercado de capitales y simplificar el marco fiscal, destaca EY, firma global de servicios profesionales.

Argentina es el país con startups de inteligencia artificial más grandes en América Latina, es un importante avance para el país y para Latinoamérica, pocos emprendedores deciden incursionar en este rubro, sin embargo, nos encaminan al progreso.

El mundo está atravesando, desde hace varios años, importantes modificaciones en relación a los avances tecnológicos, robots e inteligencia artificial. Dejaron de ser suposiciones o conjeturas aventuradas y futuristas para convertirse en realidades concretas. Las noticias sobre el avance de la inteligencia artificial son parte de las principales portadas de periódicos y medios digitales en todo el mundo.

La implementación de la inteligencia artificial en Argentina aún se encuentra en fase inicial, aunque se aguarda un crecimiento significativo para el cierre de 2018. Algunas proyecciones arrojan que los ingresos generados por la aplicación directa e indirecta de la inteligencia artificial crecerán de 3,2 mil millones en 2016 a 89,8 mil millones para 2025. Esto representa un crecimiento significativo para el período de pronóstico con una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 52 por ciento.

Según se destaca,  las empresas de IA de Argentina están por encima del promedio de América Latina en el número de ventas en los tres años. En el país, durante 2017, las compañías de este segmento generaron ingresos por 3,33 millones de dólares y 3,67 millones de dólares en 2018.

En segundo lugar quedaron las startups peruanas con USD 2,79 millones de facturación. Por su parte, en Brasil recaudaron 1,75 millones de dólares en 2017 y la proyección para 2018 es de 2,28 millones de dólares. De esta forma, Argentina se ubica como el país con startups más grandes de inteligencia artificial en América Latina.

El estudio lo llevó a cabo Everis, consultora multinacional de negocio, junto a Endeavor, líder en el movimiento de emprendimiento de alto impacto a nivel global. Allí manifestaron que, de acuerdo con el Índice de Nivel de Impulso y Crecimiento de IA (INICIA), creado a raíz de la elaboración de este estudio, para el 65% de las compañías, el uso de técnicas relacionadas a la inteligencia artificial forma parte de su núcleo de negocio, además de ser una ventaja competitiva en el mercado gracias a la propiedad intelectual que genera.

Los países que se encuentran por debajo de la media son México, Chile y Colombia. No obstante, las empresas de IA de estas tres últimas naciones, cada una por separado, esperan superar el millón de dólares en 2018.

La inteligencia artificial estará cada vez más inmersa en todos los procesos, a los ejecutivos argentinos todavía les resulta difícil adoptarla en sus empresas, ¿sabías que tú también puedes realizar proyectos innovadores que aporten a la sociedad? ¡Solo necesitas querer hacerlo! Descubre cómo en www.aiesec.pe

 

Del otro lado de la frontera

Sigo en shock. Llámese emocional, cultural u otro término que queramos poner. Mis expectativas quedaron casi destruidas desde el momento que pisé el aeropuerto.

Para empezar, la perspectiva que tenía cuando decidí que quería ser voluntaria en otro país es totalmente diferente a la de hoy estando aquí y trabajando con 4 chicos que hablan diferentes idiomas y con niños de primaria de un entorno distinto. Juraba que sería fácil y hasta aburrido, que tal vez me arrepentiría. No esperaba mucho de un voluntario de 6 semanas. Tenía una idea de qué hacer en cada clase, qué enseñar y cómo, casi como en las películas cuando ves al profesor llegar y escribir grande el título en la pizarra y empezar el debate. Había ideado mi rutina, qué lugares iba visitar, qué iba probar, cómo iba a vestirme, con quién hablaría y una idea de la clase de personas con las que iba a andar.

Ahora que estoy aquí, ninguna de esas ideas parece cercana. Cuando vives algo como esto, toda perspectiva que tuviste antes es nada comparada a la realidad. No hay nada que se pueda asemejar a cada sonrisa de los niños cuando podían aprender algo nuevo y mucho menos nada que te prepare para decirles adiós. Incluso aquellas tardes en las que iba por café y terminaba conversando con otras personas sobre cómo llegué ahí, ver su asombro sobre mi historia y mi propio país son inimaginables. No hubiera pensado nunca tampoco que podría estar hasta feliz de haberme quedado sin batería y Google Maps, pues así pude contar con el apoyo de otras personas que me ayudaron a encontrar la forma de llegar a mi destino y me permitieron disfrutar de hermosos paisajes que no encuentras ni en la mejor agencia de viajes. Es indescriptible además lo mucho que valoro ahora cada caminata con mis nuevos amigos, cada “gracias” que pude escuchar, cada “yo de grande quiero ser como usted” de los niños, e incluso de los “no, joven, acá no es así”.

Y en realidad, puedo seguir contándoles todas las veces que cambié de perspectiva, pueden intentar imaginarse lo que sigue… o pueden empezar a cambiar la suya.

 

Paola, de Puerto Rico
Proyecto “Doctor Sonrisas”, en Chiclayo – Perú

La mejor experiencia de tu vida puede repetirse

En el transcurso de nuestras vidas tendremos la gran interrogante “salir o no del país”, ya sea para estudiar, trabajar, realizar prácticas o hacer un voluntariado. Decidir hacer un intercambio con AIESEC sacudirá tu vida y no serás el mismo cuando regreses.

La experiencia es única, pero llega a ser tan sorprendente, que no hay primera sin segunda. Carolina Morales, estudiante de la universidad Pacífico, realizó dos intercambios con AIESEC. El primero en el 2015 y luego en el 2017, yendo en ambas oportunidades a Argentina.

¿Qué fue lo que te motivó a irte de intercambio la primera vez? ¿Cumplió tus expectativas?

Carolina: Cuando tomé la decisión de viajar a Argentina para vivir un intercambio de voluntariado por AIESEC, yo ya pertenecía a la organización. Por esta razón, pensaba tener una idea de todo lo que me esperaba. Un shock cultural con las costumbres argentinas, hacer amigos de otras partes del mundo, convivir con una familia diferente a la mía y tener la oportunidad de ser voluntaria de un mismo proyecto por 6 semanas. También era consciente que tenía que dejar en Lima un trabajo, estudios de un ciclo de verano y mi familia y amigos por el tiempo que me fuera. Y sí, sucedió así, tuve que sacrificar algunas cosas para poder viajar, pero sinceramente habiendo cumplido la sexta semana desde que llegué a Bahía puedo decir que valió totalmente la pena. Cada experiencia vivida, logró sacar una mejor versión de mí. Estoy muy segura que la Carolina que viajó, no es la misma Carolina que regresó. Soy una mejor versión, con nuevas ideas, con cada vez más ganas de hacer algo positivo por la sociedad, con muchísimas más ganas de volver a viajar y que ahora no solo deja a grandes personas en Argentina, sino hermanos en muchas partes del mundo”.

Es increíble lo que comentas, poder ver el impacto que puede ganar uno mismo. ¿Y con respecto a tu segundo intercambio?

Carolina: Ese fue una experiencia diferente. Viajé a Argentina a impactar en un emprendimiento enfocado a la consultoría tecnológica, en el cual pude aprender y aportar de distintas maneras durante 8 semanas. Considero que fue una experiencia única que me permitió conocerme mucho a nivel personal y profesional y que, en definitiva, me abrió un mundo de oportunidades – e ideas – para ejercer mi carrera más adelante en un amplio campo internacional. Además, pude aportar al ecosistema emprendedor de la ciudad en la que me encontraba y a la empresa que me recibió. Fue sin duda una experiencia increíble que considero todos deberían tener la oportunidad de vivir alguna vez. Considero que tomar las dos experiencias son unas de las mejores decisiones de mi vida.

Cuando una experiencia te permite crecer como persona y conectar ese desarrollo con el que buscas generar, ¡una vez no basta! Y así lo demuestra Carolina, pero también muchos otros jóvenes que han vivido estos intercambios.

¿Te animas a alcanzar tu mejor versión y ser parte del cambio? ¡Todo cambio empieza en uno mismo! Escribe tu propia historia de desarrollo.

El reto de emprender siendo joven

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¿Es posible emprender siendo joven?

Perdí la cuenta de las veces que he fallado… ¡Terriblemente!

¡Ay! Fueron muchas.

Bueno, empecemos…

Cuando inicié la universidad, comencé uno de mis primeros proyectos: edición de audio y vídeo. A pesar de ser una principiante me dio muy buen resultado hasta 5° ciclo, pero falló una vez que dejé de actualizar nuevos ritmos.

Después me invitaron a crear una comunidad en línea para mi facultad, pero fracasó a solo 2 meses de haber iniciado por la falta de tiempo para redactar material nuevo. A mediados del 9° ciclo de mi carrera, me involucré activamente en los talleres de mi universidad, haciendo de su promoción una gran oportunidad de negocio. Pero fracasó porque siempre ponía de excusa mis deberes y mi “ajetreada” agenda académica. Traté de hacer realidad unos proyectos de mi carrera que al final se quedaron en bocetos.

Una mañana, antes ir a la universidad a rendir mi último examen del 9° ciclo, encendí mi computadora para recordar algunas notas y me topé en Youtube con un titulo muy atractivo: el secreto del éxito. Al minuto después de reproducir el vídeo, escuché una frase: “No tienes control de lo que hacen otros, sólo puedes controlar lo que estás haciendo con tu vida”. Esta frase de Will Smith en los Golden Globes 2010, hizo muy inspirador mi camino a la universidad. Ese día encontré el común denominador de todos mis intentos fallidos: la falta de constancia.

Es típico escuchar que para emprender necesitas experiencia. Al oírlo, nuestra mente idea 2 caminos; arriesgarse o renunciar. Es allí donde inicia la concatenación de posibles situaciones para ambas opciones. Si me arriesgo a emprender puedo ganar o perder. Si gano, genial. Pero si pierdo no tengo más oportunidades ¿Por qué? Porque soy joven, no tengo dinero y aún dependo de mi familia. Es ahí donde la segunda opción, el rendirse, toma dominio y pronto esos proyectos que empezaron en papel se quedan solo allí, en el papel. Al ver esta situación tan común, donde el miedo opaca la inspiración y la superación personal, es indispensable recordar que para hacer las cosas no necesitas motivación, necesitas disciplina. Esa disciplina puede hacer que tus miedos queden atrás, empieces a canalizar energías y te encamines  a tener el éxito que tanto anheles y así poder al fin reducir el número de “intentos fallidos”.

Apenas tengo 22 años y he fallado muchas veces

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Muchos podrán decir que he mal gastado el tiempo con tantos errores, pero yo digo que he ganado bastante de mis tropiezos: he aprendido, he madurado en varios aspectos, he enfrentado algunos temores y aún con las críticas, he salido adelante. Así es como estas experiencias me han dejado una de las lecciones más valiosas hasta ahora: que he podido probar nuevas cosas sin salir afectada.

Nosotros, los jóvenes, tenemos la ventaja de emprender algo sin afectar olímpicamente la dirección de nuestras vidas. De hecho, creo que la única forma de lograr el éxito es a través del aprendizaje de nuestros errores y de las experiencias que estaremos forjando en nuestro camino. Es por eso que en esta etapa tenemos la ventaja de hacer lo que “anhelamos” sin que el tiempo de vida nos limite.

Vivir experiencias reales siendo jóvenes

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“No puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, sólo puedes conectarlos viendo hacia atrás. Así que tienes que confiar que de alguna manera se conectarán en un futuro”. – Steve Jobs

Es en estos momentos cuando me doy cuenta que cada intento fallido me ha servido para llegar a ser lo que hoy en día orgullosamente soy; y la verdad  no me arrepiento de haber fracasado en la mayoría de ellas. Es por ello que te aconsejaremos algunas acciones que deberías aprovechar a esta edad, donde no vamos a afectar por completo el rumbo del mundo, pero si vamos a mejorar el camino de nuestras propias vidas.

Descubre lo que te motiva.

La mejor manera de hacer las cosas, es encontrar eso que te mueve: tus pasiones Es la forma real de saber qué te interesa en la vida. Para eso tienes que probar las cosas. Lo que sea. Ve a la batalla, sufre, aprende de los errores y descubre qué zona del pelotón es la que más te gusta, para enfocar todo tu tiempo en eso.

Impulsa tu creatividad.

La creatividad nace de una constante generación de ideas y una de las formas más fáciles de obtener resultados es mantenerte comprometido con tu proyecto.

Encuentra la necesidad a combatir.

Con tu idea, no tienes que cambiar el mundo literalmente, simplemente piensa en un problema muy común alrededor o en tu sociedad. En el momento que digas: “esto se puede hacer mejor”, empieza por ahí y solucionalo. Aprenderás un montón y quizá se vuelva en tu proyecto de vida.

Trabaja en un negocio desde casa.

O en un startup. Haciendo las cosas te darás cuenta si estás apto para el trabajo pesado y uno que te permanezca en un sólo lugar.

Aprende la habilidad de vender.

El vender es un “prejuicio arraigado” en nuestra sociedad , lo cuál nos hace ver como personas usureras si estamos vendiendo algo dentro de nuestros proyectos. No tiene que ser así, porque de alguna forma todos tenemos que ser sostenibles, aún cuando escribes un blog gratuito u ofrezcas cosas gratis. Por eso, es muy importante aprender a vender desde ahora, ya que es la base de cualquier negocio y del mundo capitalista donde vivimos.

Viaja.

La responsabilidad y la inteligencia van de la mano en este consejo. Tiende a buscar ir al extranjero mediante un intercambio con el objetivo de conocer el mecanismo de trabajo en proyectos mientras aprendes a salir de tu zona de confort. De paso vas formando tu cartera de contacto que más adelante posiblemente te servirá de mucho.

Aprende a manejar tu presupuesto.

Esto te enseñara a valorar más tu economía. El ahorrar y usar tus ingresos inteligentemente será vital para saber manejar las cuentas desde temprano.

Arriésgate a invertir en nuevas ideas.

La mayoría de jóvenes no tenemos que sostener a alguien más. Así que no tenemos problema en arriesgarnos un poco más económicamente. Además hay que aceptarlo, en muchos de los casos tenemos el respaldo de nuestros padres si las cosas no salen bien.Para hacer de esto nuestro última opción,  es necesario tener bien en claro el sentido de invertir responsablemente.

Sé freelance.

Te permite tener mayor libertad sin necesidad de manejar grandes equipos ni grandes inversiones. El objetivo es buscar como promocionar públicamente un servicio o producto y hacerlo viral.

Abre un blog.

Si quieres crear una audiencia para tu proyecto sin necesidad de gastar mucho dinero, el crear un blog o una red social exclusiva para tu star up es el inicio. El generar material virtual por redes sociales puede ser muy beneficioso para la promoción de nuestro proyecto.

Sé constante. 

“Debería levantarme temprano”, “debería leer más para estar al tanto de las tendencias”, “debería hacer ejercicio con regularidad”, etc. Detrás de cada uno de los “debería” hay consecuencias negativas muy claras: llegar a nuestros objetivos, sentirnos mejor, ser más competitivos, entre otras cosas. Jamás llegará lejos si no haces las cosas. Recuerda que el secreto del éxito no es la suerte, es la constancia.

Participa en una organización.

Por lo menos una vez. Te ayuda mucho a conocer el mecanismo de trabajo en los diferentes rubros que una organización posee. En mi experiencia con AIESEC,  he logrado conocer muchos jóvenes que generan impacto como si fueran empresarios. El dinamismo, la motivación, el manejo organizacional y los resultados óptimos me hacen conocer en modo real el ámbito empresarial.

Al estar en una organización te permite tener experiencias emprendiendo; aprender a manejar presupuestos, convocar personas, hacer campañas de publicidad, recaudar fondos, gestionar contratos y convenios con varias fundaciones y logrando impactar en la vida de muchos.

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“Todo lo que anhelas y sueñas está detrás de tus miedos”

El lograr cumplir nuestras metas y alcanzar al fin nuestros objetivos depende de cada uno. Somos jóvenes con ilusiones de hacer algo más y eso esta bien. Las personas grandes podrán pensar que aún nos falta experiencia y naturalmente da frustración escucharlo ya que tiene algo de verdad, pero tenemos la suficiente fuerza, voluntad, ahínco y vigor para concretar lo que empezamos, combatir todos nuestros enemigos, encontrar lo que nos interesa,  viajar por el mundo, forjar nuestra vida independiente y crear nuevas experiencias.

Y nos volvemos a preguntar ¿Es posible emprender siendo joven?

No será fácil, pero, sin duda, valdrá la pena.

¡Emprendamos ahora!