Ciudad del Cabo, la primera ciudad del mundo en quedarse sin agua

El agua es nuestra piedra angular por naturaleza,  fuente creadora de vida, origen y prolongación de nuestra existencia, no solo nosotros estamos compuestos mayormente por este líquido elemento sino también muchos de los elementos que nos rodean: ríos, lagos, mares, océanos y glaciares,  son sola la parte visible de la presencia del agua, pues, más allá de nuestros ojos en las empinadas e inhóspitas montañas el ciclo del agua empieza, un ciclo que es vital para nuestra supervivencia y el de toda especie en el planeta.

Tan fundamental en nuestra vida diaria, presente en cada instante de nuestro día a día, inmerso de manera tan enraizada en la rutina que es imposible imaginarnos el prescindir de esta: la primera ducha de la mañana, un café para el desayuno, lavarnos las manos a media tarde, cepillarnos los dientes antes de descansar, etc.   Sin embargo, ese mundo en el que tan preciado bien es negado es una realidad cercana e incluso palpable y es que el que no nos suceda a nosotros no significa que no pase.

Podemos soportar y con torpeza el corte inesperado del agua, podemos condolernos con nuestros hermanos de San Juan de Lurigancho, víctimas indudablemente de un sistema sin rostro que condena la falta pero no da soluciones inmediatas a sus problemas,  e incluso podemos tomar conciencia que en muchas parte del país y el mundo existen cortes programados, sequías implacables, plantas de tratamiento que son vitales, ríos y lagos contaminados de manera irreversible, entre otras noticias que, nos hacen apreciar tan fundamental recurso pero al igual que la cigarra de un famoso cuento olvidamos rápidamente tal hecho y continuamos cantando como si viviéramos en una eterna primavera reprochable hecho y garrafal error.

Ciudad del Cabo: De destino turístico a terrible lección y ejemplo de reflexión

Un famoso proverbio inglés afirma: “No se aprecia el valor del agua hasta que se seca el pozo” esto es exactamente lo que hoy sucede en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica,  conocida por ser poseedora de una de las siete maravillas naturales: La Montaña de la Mesa y destino turístico preferido por muchos, se convertirá, a partir de mayo del 2019 y tras tres años de sequías,  la Ciudad del Cabo será la primera ciudad del mundo en quedarse totalmente seca, pese a todas las medidas tomadas, nada parece alejar a sus pobladores de la llegada a la hora cero, desde enero de este año cada poblador usa un máximo de 50 litros al día, tomando en cuenta que en promedio se usan 9 litros cada vez que se tira de la cadena, 20 litros en una ducha de dos minutos, 2 litros para beber, 3 en higiene personal, 70 litros con cada sesión de lavado en una lavadora promedio,  entre otros, el sufrimiento por el que están pasando los ciudadanos es inimaginable, días enteros sin ducharse, lavarse el pelo o cepillarse los dientes, rehusando el agua con la que se duchan para regar las plantas, lavar la ropa o para la cisterna del water, se han convertido en una odisea por la que se tiene que transitar día a día, de lo contrario cada poblador que rebase el límite establecido podría enfrentarse a una penalidad de hasta 800 dólares.

No existe ninguna ciudad en el mundo que pueda abastecerse con menos de 30 litros al día, por más tuberías, grifos y cisternas ahorradores y ecoamigables que se instalen, y sin embargo a partir de la llamada hora cero (el día que oficialmente Ciudad del Cabo se quede sin agua) cada ciudadano deberá abastecerse con un promedio menor de 25 litros por día.

Inevitablemente muchos de los ciudadanos tendrán que emigrar por  su supervivencia y el de sus familias, aventurarse a otras ciudades e incluso a otros países, dejando de lado su vivienda, estabilidad laboral, familia, amigos, entre otros. Se estima que al llegar mayo del presente año, aproximadamente un cuarto de los pobladores abandonará la ciudad a esto debemos añadir el hecho de que son cientos las familias que ya han abandonado la ciudad ante tan desolador porvenir y se han aventurado a un desconocido futuro.

El cambio climático: un factor clave

Pero, ¿cuál ha sido la principal razón por la que este terrible desenlace se ha suscitado?, hay dos factores a tomar en cuenta; en primer lugar el cambio climático, tras tres años de sequías en una ciudad en la que las precipitaciones anuales eran vitales y dadas por permanentes para abastecer las presas y plantas de tratamiento de agua a esto se suma  el factor humano, es decir el descuido de las autoridades y la falta de planificación de estas y la cultura del derroche que sus pobladores hacían de tan fundamental elemento.

La falta de previsión e inversión pública han provocado una situación de la que ya no existe retorno, pese a que la constitución sudafricana establece el derecho al agua como derecho fundamental de cada ciudadano los recursos económicos de la nación son aún mucho menores que las reservas hídricas de la ciudad. Este hecho es parte de la corrupción enquistada en el poder, con 783 cargos de corrupción, peculado, fraude y crimen organizado el presidente Jacob Zuma no solo permanece indiferente ante el reclamo popular de su renuncia sino también  ante el sufrimiento por el que cada día pasan los ciudadanos del Cabo.

Una nueva mirada: compasión y esperanza

La solidaridad, empatía y fuerza al igual que la rosa en el pantano,  aflora en estos momentos tan duros. Si bien el gobierno se ve atado de manos por la incapacidad económica al ayudar a sus compatriotas, son muchas las  compañías que están donando productos y tan importante recurso hídrico y otras dedicadas al transporte se ofrecen a llevarla hasta Ciudad del Cabo sin ningún tipo de costo.  Pero no solo son empresas, también cientos los ciudadanos sudafricanos que se han ofrecido a donar y transportar agua y otros recursos vitales hasta la ciudad, los ciudadanos han denominado a tales como “ángeles del agua” y no es para menos, en un mundo con tanta indiferencia, dolor y amargura, la humanidad y todos los buenos sentimientos que en ella existen son importantes para mirar al mundo con una nueva perspectiva, con una vivificada esperanza y fe en la humanidad.

Un momento de reflexión

Al final de la fábula y tras varios meses de cantar al sol, la cigarra se enfrenta a un crudo invierno de desesperanza, resignación y arrepentimiento. Esto no significa que debamos mirar al mundo con amargura o frustración, contrariamente, cada día es una oportunidad,  la oportunidad de vivir cada día con intensidad, apreciar la belleza de la vida en cada mirada, en cada sonrisa, en el canto de los pequeños pájaros en el perfumado olor de las flores, en la brisa que despeina nuestro cabello y juguetea con las otoñales hojas y así como debemos apreciar este mundo que ya no es  nuestro y ya no es más el mundo en el que crecimos, debemos también de defenderlo, resguárdanos y proteger a nuestros semejantes frente al inevitable cambio que se avecina.

Jorge Drexler, destacado compositor uruguayo, en una de sus últimas producciones nos canta: “Y cuando el momento llegue honremos nuestras heridas, celebremos la belleza que se aleja hacia otras vidas. Y aunque la pena nos hiera que no nos desampare. Y que encontremos la manera de despedir a los glaciares”. Esta canción titulada “Despedir a los glaciares” nos cuenta la historia de Sierra Nevada de Mérida (Venezuela) que hace más de veinticinco años poseía cinco glaciares, hoy solo queda uno, que no durará más de 10 o 20 años. El mundo está cambiando, es hora de darnos cuenta de ello y decirle adiós.

Adiós al estilo de vida que solíamos llevar, adiós al derroche de recursos, a la indiferencia a la falta de compasión, este puede ser el inicio de un inevitable y tortuoso fin o el inicio de una oportunidad.  Oportunidad de cambio, de crecimiento y acción, el momento de ser ciudadanos comprometidos de ser una mejor versión de nosotros mismos.

Se parte del cambio

AIESEC al igual que muchas organizaciones, se encuentra comprometida con los ODS (Objetivos de desarrollo sostenible), que son una llamada a erradicar la pobreza y promover un estilo de vida comprometido y sustentable, que la ONU promueve, entre ellos el ODS Nº 6: Agua limpia y saneamiento. Este objetivo afirma que para el 2030  debe mejorarse la calidad del agua y que el acceso a este debe ser para todos, a través de medidas como la reducción de la contaminación, eliminación del vertimiento y la reducción de químicos y el derroche del agua.

El tiempo de soñar no es este, estos son los tiempos de acción, a través de nuestros programas de voluntariado puedes sumarte a ser parte del cambio, tanto a nivel nacional como internacional puedes ser un ciudadano de acción, de hechos que hablen por sí mismos, son tiempos distintos, son los tiempos de ser acción y no problema, de ser oportunidad y cambio de ser un voluntario en acción. Infórmate más en: https://aiesec.pe/voluntario-global/

Por: Luisa Calderon

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