Lograr la paz ¿Mito o realidad?

En el mundo de hoy, tenemos distintas maneras de definir la paz, ya sea como el estado opuesto a la guerra, al acuerdo alcanzado entre naciones para finalizar un conflicto o como un estado de no violencia.

Pero, hay una versión distinta que nos dejó John F. Kennedy, una que habla de una paz distinta “una paz genuina, que hace la vida en la tierra realmente valiosa, del tipo de paz que le permite a los hombres y a las naciones crecer y tener esperanza para construir un mejor futuro para sus hijos” –JFK Washington, D.C. junio 10, 1963-  en lo personal, esta es mi definición predilecta, se basa en ir más allá de la carencia de conflicto, de buscar una verdadera armonía entre las personas y las naciones, para tener una verdadera calidad de vida.

Más, por mucho que nos guste hablar de paz, no todas las personas la conocen y la viven, hoy en día incluso después de dos guerras mundiales, aún podemos ver países en conflicto, aún hay personas que son abusadas, violentadas e ignoradas.

Esto nos lleva a un punto de inflexión ¿Qué podemos hacer para lograr la paz genuina?

En los momentos más difíciles de la humanidad, todos ponen su granito de arena para lograr este único y tan necesario objetivo que es la concordia. Desde las personas comunes, las instituciones, las organizaciones e incluso los gobiernos todos trabajando de forma sinérgica, esto ha permitido a la humanidad detener los grandes conflictos que hemos vivido a través de la historia.

Más allá de la importancia de la paz, tenemos que plantearnos acciones que respalden nuestros deseos; acciones que trasciendan a pesar de la complejidad del objetivo y vayan más allá de ese estado de no-guerra, de forma tal que se entienda los orígenes de los conflictos previos y se pueda hacer algo más que reaccionar: prevenir.

Uno de los ejemplos más grandes del potencial de la humanidad para mi es la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más grande que la humanidad haya visto hasta ahora y que en todo este tiempo, todavía alberga secretos y genera debate sobre que la originó, algunos culpan a la academia de arte que rechazó a Adolf Hitler, otros al ataque del Pearl Harbor, etc. Uno de los verdaderos detonantes fue la falta de entendimiento, entre personas, culturas y países, hubo un verdadero empecinamiento en cuanto a la postura e ideas de cada individuo y un verdadero atropello a la tolerancia, es esta actitud lo que puede llegar a generar conflictos similares, cuando decidimos actuar como estos malos líderes del pasado y censuramos e inclusive atacamos a los demás por desagrado a sus diferencias, a sus pensamientos y nos rodeamos de un sentimiento de superioridad injustificado e innecesario; es ahí cuando nos volvemos similares a esos malos líderes que en algún momento nos robaron la armonía, la felicidad, la juventud, la paz y la vida incluso.

Pero no todo fue completamente negativo en ese tiempo, ya en ese entonces, jóvenes de distintas procedencias ya luchaban en contra de la intolerancia y la segregación desde sus facultades, otros desde los frentes, algunos desde los podios y otros frente a sus naciones, con la fuerte voluntad de terminar con otra guerra que no tendría sino, un resultado más destructivo que su antecesora.

De esta voluntad común surgió una organización de jóvenes allá por 1948, luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial y en los inicios de la Guerra Fría; 7 jóvenes de distintas nacionalidades europeas decidieron fundar AIESEC, teniendo una visión de amistad y unión, con el deseo de ver una Europa unificada y con un mayor entendimiento intercultural, todo esto debido al contexto social, político y económico que vivía el continente en esa década. Por ello hicieron que “expandir el entendimiento de una nación, expandiendo el entendimiento de sus individuos, cambiando el mundo una persona a la vez” fuese su principal misión.

Esta misión se vio ejecutada en forma de intercambios internacionales, intercambios en distintos países que permitieran a los jóvenes estudiantes “conocer un país ajeno, su vida política y económica, estudiar su organización industrial y comercial y visitar compañías.” Esto debido a que los fundadores habían podido experimentar intercambios por sí mismos y pudieron entender cómo estos amplían el entendimiento y clarifican la visión global de las personas.

Nuestro primer impacto

Estocolmo, Suecia. 1949, primer congreso internacional de AIESEC

Como resultado de esta visión, AIESEC lanzó su primera propuesta para los jóvenes, llegando a 89 estudiantes en su primer año mediante el Congreso de Estocolmo, que fue el primero de varios tipos de intercambio; en este mismo se sentaron las bases de AIESEC ya no solo para Europa sino también para empezar un proceso de expansión global.

Luego establecieron el Programa Temático Internacional, los intercambios como Traineeships y las pasantías profesionales, esto permitió que en 1955 se sobrepase la cantidad de 1000 intercambios y se empezase un crecimiento disruptivo tal, que llevó a AIESEC a una escala global incorporando países como Turquía, Venezuela, Australia, Alemania, Japón, Corea, y varios otros; con esto llegamos a más de 4 mil jóvenes en 1969, y se alcanzó a grandes personalidades del siglo pasado como el Papa Pablo VI, el presidente J. F. Kennedy (quien fue partícipe del primer congreso internacional fuera de Europa, en los EEUU) entre otros más.

Pronto continuaremos publicando este pequeño resumen de nuestra historia, que podrás encontrar en este Blog

Puedes formar parte del programa Talento Global de AIESEC, programa que te permitirá tomar una pasantía internacional donde potenciarás tu desarrollo profesional y personal.

 

Autor: Karol Feria

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