Tomar un voluntariado es ir más de allá de nuestro confort

¿Cómo va tu experiencia? Una pregunta recurrente para mí y sin embargo sumamente importante, tanto que al momento de conocer a Alexander no pude evitar empezar con ella; hay una infinidad de emociones, vivencias, choques y aprendizajes detrás de una experiencia de voluntariado internacional que uno no puede evitar al momento de hablar de su experiencia, esos pequeños detalles sobre la comida, las personas, el transporte y el trabajo hacen a cada voluntariado distinto y enriquecedor.

Alexander lleva ya un tiempo trabajando como voluntario en el proyecto SMART, proyecto donde tiene la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos profesionales para crear programas que ayuden a mejorar comunidades, el proyecto se lleva a cabo en la ciudad de Santa María, en el estado de Rio Grande do Sul, al sur del variopinto y multicultural país de Brasil. A cientos de kilómetros de casa, en un lugar donde el español se siente tan cercano y a la vez lejano se encuentra siendo partícipe de todo un impacto social en la vida de los santamarienses.

 

Un poco sobre Alexander

Alexander Quevedo es un joven chiclayano, de unos 25 años, titulado en ingeniería industrial }y con muchos deseos de conocer el mundo antes de empezar su vida profesional y sumergirse en el complejo mundo del ámbito laboral. He ahí sus grandes ganas de viajar a uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo, sino también ser un voluntario internacional y tener la oportunidad de desarrollar más su lado humano y poder expandir su pensamiento de una forma más global; por ello él se considera parte de este gran movimiento que genera y desarrolla a los líderes que trabajarán por un mundo.mejor

 

¿Por qué Brasil y por qué tomar un voluntariado internacional?

Habiendo conocido tantos brasileños en mi vida y con unas ganas de visitar el país yo misma decidí preguntarle las razones por las cuales se decidió por Brasil, Alexander me comentó como deseaba poder trabajar haciendo un impacto social, por ello decidió tomar uno de nuestros voluntariados internacionales a la ciudad de Santa María, conocida también como una de las ciudades universitarias más grandes de Brasil y también como un lugar sumamente diverso, cuyas raíces no son solo indígenas y portuguesas, también son alemanas e italianas; eso se puede ver reflejado en sus danzas y sus comidas. Es difícil no imaginar porque Alexander se vio tan atraído hacia esa ciudad, con una población tan variada y una cultura tan mixturada como suelen decir los brasileños.

Otra de las grandes razones por las cuales Alex decidió ir a Brasil fue por su experiencia como Familia Global, programa que te da la oportunidad de hospedar por 6 semanas a un voluntario internacional, el haber convivido con muchos brasileños fue aquello que le dio a Alexander el “bichito” de conocer Brasil.

Alexander decidió trabajar en el proyecto SMART, un proyecto dedicado al mejoramiento del marketing y la administración de las ONGs, una gran forma no solo de apoyar y maximizar el impacto de estas organizaciones sociales y del mismo modo poder potenciar el conocimiento adquirido de su carrera, un balance perfecto para un joven que acaba de terminar con su periodo universitario.

¿Qué te impactó más sobre Santa María?

“Una de las cosas que vi en Santa María que me impactó fue el tránsito, el tránsito aquí es muy ordenado, nadie toca mucho el claxon y la gente respeta un poco más al peatón […] otro aspecto fue la diferencia horaria, hay tres horas de diferencia con Perú y aquí anochece mucho más tarde, como a las nueve de la noche, a diferencia de lo que estoy acostumbrado, que es entre las seis o siete de la tarde […] en las casas, sobre todo en las casas de pueblo tienen un campo de grass antes de entrar a la casa y para que puedas llamar a los habitantes, no tocas la puerta, sino aplaudes para llamar su atención y que puedan salir a recibirte, eso me pareció muy extraño y a su vez interesante. En cuanto a la comida no he tenido tanto choque, hay carne, arroz, frijoles, todo; aunque aquí en Santa María comen mucha carne, y yo estoy acostumbrado a comer pez, debido a que soy de Chiclayo, eso se siente un poco extraño, que no haya pez en las comidas, pero igual la comida aquí es muy buena, me gusta mucho la comida […] las tiendas aquí cierran a eso de las siete de la noche, muy diferente que en Perú donde cierran a las nueve o diez. Y claro, el idioma también forma parte de este choque cultural, pero ¡hasta ahora va todo muy bien!”

Todo empezó con AIESEC

Su relación con AIESEC existió desde 2014, cuando decidió ingresar al comité local de Chiclayo debido a su universidad, donde sus amigos decidieron presentarle AIESEC desde entonces continúa viviendo la experiencia desde distintos ángulos durante sus más de tres años formando parte de la organización. Uno de los puntos más grandes de su carrera AIESECa fue el tomar puestos de liderazgo; lograr ser vicepresidente del área de Talento Humano y posteriormente se acercó a los intercambios más a fondo cuando obtuvo el rol de vicepresidente de intercambios sociales salientes, área responsable de reclutar peruanos que estén decididos a tomar un voluntariado internacional,

Una de las cosas que uno escucha con frecuencia cuando es parte de AIESEC es: y tú, ¿cuándo te vas de intercambio? y es que tomar un intercambio supone un punto de quiebre y un cambio sobre nuestras vidas, es ir más allá de nuestra comodidad y eso es algo que Alexander actualmente puede decir que está vivenciando día tras día en Santa María.

Si quieres vivir un voluntariado internacional como la de Alexander, ingresa a https://aiesec.pe/voluntario-global/ ,una vivencia internacional está esperando por ti ✈ 🌎.

 

Autor: Alejandra Feria

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