Vivir y trabajar en India: Un desafío que todo joven profesional debería tomar.

El testimonio de Néstor, uno de nuestros pasantes profesionales en INDIA

“Mi nueva aventura comenzó el 2018, en mayo, que se me ocurrió ahorrar dinero para viajar en diciembre, todo fue tan rápido que me entró la locura de querer aplicar a las prácticas profesionales internacionales”

 

“¿Por qué tomar una pasantía internacional?” esta una de las preguntas con las que inicio mi conversación con Néstor, quién desde diciembre del año pasado viene realizando una pasantía internacional con la empresa Tata Consultancy Service Ltd, en la ciudad de Chennai, perteneciente al estado de Tamil Nadu ubicado en el sur del milenario país de la India, a más de 16 000 kilómetros de casa con el corazón lleno de dicha y una capacidad de resiliencia a prueba de balas.

“Primero, porque amplias tu red de contactos, tus conocimientos, tu visión, tu forma de ser, tu naturaleza como ser humano, te vuelves sensible con diferentes tipos de personas, sobre todo en mi carrera de psicología que estudiamos la etnografía,  que es estudiar la interacción de cada individuo en un grupo social diferente, vivenciar ello es mucho mejor porque estoy conociendo y viviendo las diferentes culturas” responde Néstor con una  naturalidad y satisfacción que son consecuencia de una necesidad genuina por abrazar y aprender del mundo, sus culturas y la infinidad de personas que lo habitan, necesidad que lo llevó desde muy joven a aventurarse y aprender más allá de su contexto.

¿Quién es Néstor?

Natural de Tocache, una de las principales provincias de la región  San Martín, Néstor Alejandro Benítez Saavedra de 24 años que estudió Psicología, es testigo vivencial de la multiculturalidad que caracteriza a nuestra nación; de madre sanmartinense,  con ascendencia judía y gallega y de padre originario de Santiago de Chuco en La Libertad, para Néstor esta multiculturalidad fue algo palpable y cercano como también los problemas y desigualdades que la asedian, por lo que desde muy joven se animó a formar parte de una serie de organizaciones y voluntariados, terminando su compromiso por conocer e impactar en el mundo con la pasantía internacional  que hoy realiza en Chennai con más de diez horas de diferencia horaria y en un contexto cultural a millas de distancia.

La primera vez que escuche de AIESEC…

Pero el camino no fue fácil y completar todo el andamiaje de aprendizajes necesarios para poder decidirse por la India empezó  en 2015 en Monterrey – México con una pasantía universitaria, Néstor ya había escuchado hablar de AIESEC  desde hace muchos años: “Yo había conocido a AIESEC en un encuentro de jóvenes sobre cambio climático, conocí en esa ONG a una muchacha de Tacna, me comentó que AIESEC era muy bonito, que ella iba  a realizar su pasantía y me dejó con ese bichito en la mente”.  Pero fue en México donde decidió volverse miembro de la organización y sacar todos los beneficios que esta ofrece para desarrollar el talento y potencial  humano en los jóvenes del mundo: “…de enero hasta mayo de 2015 fui miembro de AIESEC y luego retornando a Perú, en setiembre aplique para ser miembro de AIESEC en Trujillo, me aceptaron, mi primera área fue el área de proyectos sociales de entrada, no me sentí tan eficiente por mi disponibilidad de tiempo, pero luego me cambiaron al área perfecta para mí, como soy psicólogo me enviaron al área de Gestión de talento humano, fue ahí donde conocí a 5 personas maravillosas que actualmente son mis mejores amigos y así empezó mi vida en AIESEC”.

Voluntario global en Sao Paulo

Antes de lanzarse a la piscina de oportunidades laborales de largo plazo  que representan las  pasantías internacionales que AIESEC ofrece, Néstor optó por uno de nuestros programas clave en la búsqueda de la paz y el entendimiento cultural como lo es Voluntario Global: “Yo realicé mi voluntariado internacional en Sao Paulo, en una ONG llamada Cruz de Malta,   realice un programa psicológico para los niños habitantes de favelas en Brasil, me gustó mucho la interacción con ellos, y así estuve dos meses, conocí a muchos amigos, también conocí y aprendí mucho sobre otros psicólogos… de Colombia, de Chile y Portugal… de los cuales se me ha quedado mucho como técnicas de desarrollo en mi carrera”.

“Voy a trabajar para realizar mi voluntariado internacional porque también quiero impactar en el mundo, así que por eso me dedique a trabajar, recaude dinero y llegue viajar a Brasil para febrero del 2018, en un proyecto en Sao Paulo,  fue un choque cultural muy grande, vivía en el sur de sao paulo, la familia muy amable y yo ya sabía portugués porque practicaba con los voluntarios extranjeros que llegaban a Trujillo”

 

¿Por qué la India? ¿Por qué tomar una pasantía internacional?

Es una de las preguntas con las que comencé esta entrevista, indudablemente las ventajas saltan a la vista y Néstor parece concordar con estas, de manera inapelable trabajar en el extranjero, tener un antecedente laboral en otro país, es un importante referente a tomar en cuenta en el actual mundo globalizado en el que nos desenvolvemos. Una experiencia profesional en el extranjero no solo es manifiesto de una férrea decisión  y predisposición a enfrentar diversas situaciones y contextos sino que nos pone competitivamente por delante de muchos otros postulantes al que podría representar el trabajo de nuestros sueños o el primer escalón para emprender estos.

Pero la pregunta clave no se hace esperar, ¿Por qué india?, de todas las naciones que componen el globo terráqueo, ¿qué nos ofrece la milenaria tierra de  importantes personajes en la historia y la cultura como Kipling, Gandhi y Tagore, que otros países no? Néstor me cuenta que su llegada a la India fue puramente casual pero  que cree fuertemente en un porqué detrás de toda situación que se le presenta:

“…Yo primero no tenía en mente venir  a la India pero, siempre quería venir pero lo veía muy imposible, por temas financieros, por  eso aplique a Panamá, Brasil, Colombia, etc, pero ninguno respondió; fue ahí cuando me ofrecieron la posibilidad de aplicar a India, que ofrecía  buenos beneficios, yo estaba con mi mente pesimista pensaba que si no me aceptaron en Latinoamérica menos lo harían en Asia, porque tenía el concepto de que al ser potencias mundiales no aceptarían a alguien con mi perfil, aun así tenía la esperanza de ser aceptado por mis experiencias internacionales en los intercambios y voluntariados que me brindó AIESEC. Después de aplicar, al segundo día la empresa me agendó una entrevista, yo estaba muy emocionado y al siguiente día de la entrevista me aceptaron, yo aplique para un puesto de recursos humanos y a ellos les gustó mucho el perfil que yo tenía y así comenzó todo”.

Vivir y trabajar  en el extranjero es todo un desafío constante y sobre todo en un país como India, Néstor compara su aventura profesional en Chennai con la decisión de Colón de embarcarse hacia el descubrimiento de un nuevo mundo, algo en lo que muchos soñaron  pero pocos hicieron, no por qué no piensen en hacerlo sino por el valor que se necesita para emprender dicha aventura. Porque en el fondo es eso, una cuestión de valor, creamos insondables barreras culturales que componen nuestra zona de confort, justificamos nuestra inmovilidad a través de nuestros lazos familiares, amicales y sociales para mantener el ancla firme e inamovible,  en el fondo del mar que componen nuestros sueños pero que se encuentra invadido por los fieros tiburones que del miedo, sin embargo, debemos estar dispuestos a seguir soñando, lanzarnos en búsqueda de aventuras, estar dispuestos a perder para ganar, a mirar al horizonte sin temor, apostarle a la vida sin esperar nada a cambio y a creer que es posible conocernos y reconocernos en los ojos de otros.. Debemos estar dispuestos a creer en nosotros mismos por  qué una manera de apostar por la humanidad y por un verdadero cambio y decisión en cada acción, por más pequeña que esta sea.

El idioma ha sido todo un reto, Néstor  lo reconoce e incluso bromea sobre ello,  mas su mensaje es contundente: “Cómo bien decía Maju Mantilla, a pesar de que no se hablar muchos idiomas, el mejor lenguaje es la sonrisa”, ya me siento ganador del miss mundo”. (Risas).  “Cuando yo llegue yo no entendía muy bien el inglés y peor con el acento que India maneja, pero haciendo mímicas y gestos y todo ello he podido comunicarme, me han tocado buenas y malas personas como en cualquier ciudad dependiendo del lugar que uno anda”.

 

Finalmente, le preguntó a Néstor con qué palabra  definiría su experiencia en la India, contesta afablemente: “Resiliencia, por qué hubieron muchas dificultades en el camino y siempre mantuve la fuerza, motivación, esperanza y esas ganas locas de comerme el mundo para conseguir mi propósito. India me ha enseñado mucho en apenas 4 meses de los 12 (duración de la pasantía)  que llevó aquí”

 

Autor: Luisa Calderon

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